1Dae ao Senhor, ó filhos dos poderosos, dae ao Senhor gloria e força.
2Dae ao Senhor a gloria devida ao seu nome, adorae o Senhor na belleza da sanctidade.
3A voz do Senhor se ouve sobre as suas aguas; o Deus da gloria troveja; o Senhor está sobre as muitas aguas,
4A voz do Senhor é poderosa; a voz do Senhor é cheia de magestade.
5A voz do Senhor quebra os cedros; sim, o Senhor quebra os cedros do Libano.
6Elle os faz saltar como um bezerro; ao Libano e Sirion, como novos unicornios.
7A voz do Senhor separa as labaredas do fogo.
8A voz do Senhor faz tremer o deserto; o Senhor faz tremer o deserto de Kades.
9A voz do Senhor faz parir as cervas, e descobre as brenhas; e no seu templo cada um falla da sua gloria.
10O Senhor se assentou sobre o diluvio; o Senhor se assenta como Rei, perpetuamente.
11O Senhor dará força ao seu povo; o Senhor abençoará o seu povo com paz
📖 Estudio del capítulo
Resumen
El salmo convoca a los poderosos a dar gloria al Señor, describiendo su voz poderosa manifestada en una tormenta — quebrando cedros, sacudiendo el desierto — y terminando con la promesa de que Dios dará fuerza y paz a su pueblo.
Explicación
Este salmo es una de las descripciones más vívidas de teofanía (manifestación visible de Dios) a través de un fenómeno natural: una tormenta que se mueve del Líbano al desierto de Cades, mostrando el poder de Dios sobre toda la creación. La repetición de la frase 'la voz de Jehová' siete veces es un recurso poético que enfatiza totalidad y plenitud. Muchos estudiosos notan semejanzas con himnos cananeos dedicados al dios de la tormenta Baal, sugiriendo que el salmista atribuyó deliberadamente a Yahvé el poder que los pueblos vecinos atribuían a otras divinidades. La aplicación de hoy: incluso los fenómenos más impresionantes de la naturaleza apuntan a un Creador mayor que ellos.
Curiosidades
- La frase 'la voz de Jehová' se repite exactamente siete veces en este salmo, un patrón numérico que los hebreos asociaban a la plenitud y la perfección.
- Estudiosos señalan fuertes paralelos entre este salmo e himnos cananeos antiguos dedicados a Baal, dios de la tormenta — sugiriendo que el autor israelita reutilizó conscientemente ese lenguaje poético para declarar que es Yahvé, y no Baal, quien realmente controla las tormentas.