1Porque se amotinam as gentes, e os povos imaginam a vaidade?
2Os reis da terra se levantam, e os principes consultam juntamente contra o Senhor e contra o seu ungido, dizendo:
3Rompamos as suas ataduras, e sacudamos de nós as suas cordas.
4Aquelle que habita nos céus se rirá: o Senhor zombará d'elles.
5Então lhes fallará na sua ira, e no seu furor os turbará.
6Eu porém ungi o meu Rei sobre o meu sancto monte de Sião.
7Recitarei o decreto: o Senhor me disse: Tu és meu Filho, eu hoje te gerei.
8Pede-me, e eu te darei as nações por herança, e os fins da terra por tua possessão.
9Tu os esmigalharás com uma vara de ferro; tu os despedaçarás como a um vaso de oleiro.
10Agora pois, ó reis, sêde prudentes; deixae-vos instruir, juizes da terra.
11Servi ao Senhor com temor, e alegrae-vos com tremor.
12Beijae ao Filho, para que se não ire, e pereçaes no caminho, quando em breve se accender a sua ira: bemaventurados todos aquelles que n'elle confiam.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Las naciones se rebelan contra el Señor y contra su ungido (el rey), pero Dios se ríe de la conspiración porque ya ha establecido a su Rey en Sión; el salmo termina con un llamado a que los reyes de la tierra se sometan a ese Rey antes de que sea tarde.
Explicación
Este es un salmo real, probablemente usado en la entronización de los reyes de Judá en Jerusalén, cuando el nuevo rey era declarado "hijo" de Dios (un lenguaje de adopción real común en el antiguo Oriente Próximo, no de origen divino literal). Con el tiempo, la tradición judía y luego la cristiana pasaron a leer este salmo como una promesa mesiánica mayor, apuntando a un Rey definitivo. El mensaje central es que ningún poder humano organizado puede anular el plan de Dios —los reinos vienen y van, pero lo que Él establece permanece. Esto invita a la humildad ante proyectos que se oponen a valores como la justicia y la verdad.
Curiosidades
- La expresión "ungido" viene del hebreo mashiaj, de donde surge la palabra "mesías" —todo rey de Israel era literalmente ungido con aceite en la cabeza al asumir el trono.
- Este salmo es citado en el Nuevo Testamento (Hechos 4:25-26 y Hechos 13:33) como referencia aplicada a Jesús, mostrando cómo los primeros cristianos leían los salmos reales a la luz de su fe.