1A ti clamarei, ó Senhor, Rocha minha; não emmudeças para comigo: se te calares para comigo, fique eu similhante aos que descem ao abysmo.
2Ouve a voz das minhas supplicas, quando a ti clamar, quando levantar as minhas mãos para o teu sancto oraculo.
3Não me arremesses com os impios e com os que obram a iniquidade; que fallam de paz ao seu proximo, mas teem mal nos seus corações.
4Dá-lhes segundo as suas obras e segundo a malicia dos seus esforços; dá-lhes conforme a obra das suas mãos; torna-lhes a sua recompensa.
5Porquanto não attendem ás obras do Senhor, nem á obra das suas mãos; pelo que elle os derribará e não os reedificará.
6Bemdito seja o Senhor, porque ouviu a voz das minhas supplicas.
7O Senhor é a minha força e o meu escudo; n'elle confiou o meu coração, e fui soccorrido: pelo que o meu coração salta de prazer, e com o meu canto o louvarei.
8O Senhor é a força d'elles: tambem é a força salvadora do seu ungido.
9Salva o teu povo, e abençoa a tua herança; e apascenta-os e exalta-os para sempre.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
David clama para no ser tratado como los impíos, pide que Dios retribuya a cada uno según sus obras, y termina alabando porque su oración fue escuchada, pidiendo bendición sobre todo el pueblo.
Explicación
El salmo comienza con urgencia ('no te desentiendas de mí') y termina con gratitud segura de que la oración fue atendida — un patrón común en los salmos de lamento, en que la confianza surge incluso antes de cualquier evidencia visible de respuesta. El pedido de que Dios retribuya 'según sus obras' refleja un principio común en la teología del Antiguo Testamento: la justicia divina responde a las acciones humanas, aunque el cumplimiento final de esa justicia muchas veces solo se revele con el tiempo. La aplicación de hoy: entregar a Dios el deseo de justicia, sin tomar venganza por mano propia.
Curiosidades
- La imagen de Dios como 'fortaleza' y 'escudo' (v.7) reaparece decenas de veces en el Salterio, siendo una de las metáforas más repetidas para describir la protección divina en toda la Biblia hebrea.
- El último versículo, pidiendo que Dios 'apaciente' y 'exalte' al pueblo para siempre, usa el mismo verbo hebreo (ra'ah, pastorear) que aparece en el Salmo 23, ligando ambos textos por la imagen del cuidado pastoral.