1Un Salmo de David. Honren al Señor, hijos de Dios, honren su gloria y su poder.
2Honren al Señor por su glorioso carácter, inclínense con reverencia al Señor en su majestuosa santidad.
3La voz del Señor se escucha sobre los mares. El Dios de gloria truena. Los truenos del Señor se escuchan sobre el vasto océano.
4La voz del Señor es poderosa; la voz del Señor es majestuosa;
5la voz del Señor destruye los cedros, incluso rompe los cedros del Líbano.
6Hace que las montañas del Líbano salten como un ternero, y el monte Hermon como un joven buey salvaje.
7La voz del Señor resplandece como rayos de luz.
8La voz del Señor causa terremotos en el desierto; el desierto de Kadesh tiembla.
9La voz del Señor hace que la cierva embarazada entre en labores de parto; desnuda los bosques. En su Templo todos los adoradores cantan, “¡Gloria!”
10El Señor se sienta en su trono sobre las aguas tormentosas; el Señor es el Rey eternal.
11El Señor le da fuerza a su pueblo; el Señor los bendice con paz.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
El salmo convoca a los poderosos a dar gloria al Señor, describiendo su voz poderosa manifestada en una tormenta — quebrando cedros, sacudiendo el desierto — y terminando con la promesa de que Dios dará fuerza y paz a su pueblo.
Explicación
Este salmo es una de las descripciones más vívidas de teofanía (manifestación visible de Dios) a través de un fenómeno natural: una tormenta que se mueve del Líbano al desierto de Cades, mostrando el poder de Dios sobre toda la creación. La repetición de la frase 'la voz de Jehová' siete veces es un recurso poético que enfatiza totalidad y plenitud. Muchos estudiosos notan semejanzas con himnos cananeos dedicados al dios de la tormenta Baal, sugiriendo que el salmista atribuyó deliberadamente a Yahvé el poder que los pueblos vecinos atribuían a otras divinidades. La aplicación de hoy: incluso los fenómenos más impresionantes de la naturaleza apuntan a un Creador mayor que ellos.
Curiosidades
- La frase 'la voz de Jehová' se repite exactamente siete veces en este salmo, un patrón numérico que los hebreos asociaban a la plenitud y la perfección.
- Estudiosos señalan fuertes paralelos entre este salmo e himnos cananeos antiguos dedicados a Baal, dios de la tormenta — sugiriendo que el autor israelita reutilizó conscientemente ese lenguaje poético para declarar que es Yahvé, y no Baal, quien realmente controla las tormentas.