1Except the Lord build the house, they labour in vain that build it: except the Lord keep the city, the watchman waketh but in vain.
2It is vain for you to rise up early, to sit up late, to eat the bread of sorrows: for so he giveth his beloved sleep.
3Lo, children are an heritage of the Lord: and the fruit of the womb is his reward.
4As arrows are in the hand of a mighty man; so are children of the youth.
5Happy is the man that hath his quiver full of them: they shall not be ashamed, but they shall speak with the enemies in the gate.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Uno de los pocos salmos atribuidos a Salomón, que enseña que sin Jehová, el esfuerzo humano para construir una casa o guardar una ciudad es en vano, y que los hijos son una herencia y recompensa que vienen de Dios.
Explicación
Este octavo cántico gradual, atribuido a Salomón (quien construyó el templo y tuvo fama por su sabiduría en Proverbios), contrasta el esfuerzo ansioso y excesivo — "por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar" (v.2) — con el descanso confiado que Dios concede a quienes dependen de Él. La segunda parte celebra a los hijos como bendición y fuerza para la familia, usando la imagen de flechas en la mano de un guerrero, una metáfora de protección y continuidad para las generaciones futuras. La aplicación hoy es reconocer que el trabajo y el esfuerzo son importantes, pero solo fructíferos cuando están alineados con la bendición y el tiempo de Dios, sin ansiedad excesiva.
Curiosidades
- Este es uno de los únicos dos salmos atribuidos a Salomón en el título hebreo (el otro es el Salmo 72), a pesar de que la mayoría de los cánticos graduales son anónimos o atribuidos a David.
- La imagen de los hijos como "flechas en la mano de un hombre valiente" (v.4) refleja el valor social de tener una familia numerosa para la defensa y el sustento en la sociedad agraria antigua.