1Oh! se fendesses os céus, e descesses, se os montes se escoassem de diante da tua face!
2Como o fogo de fundir arde, e o fogo faz ferver as aguas, para fazeres notorio o teu nome aos teus adversarios, e assim as nações tremessem da tua presença!
3Como quando fazias coisas terriveis, quaes nunca esperavamos, quando descias, e os montes se escoavam de diante da tua face.
4Porque desde a antiguidade não se ouviu, nem com ouvidos se percebeu, nem olho viu, fóra de ti, ó Deus, o que ha de fazer áquelle que o espera.
5Saiste ao encontro áquelle que se alegrava e praticava justiça e aos que se lembram de ti nos teus caminhos: eis que te enfureceste, porque peccámos; n'elles ha eternidade, para que sejamos salvos.
6Porém todos nós somos como o immundo, e todas as nossas justiças como trapo da immundicia; e todos nós caimos como a folha, e as nossas culpas como um vento nos arrebatam.
7E já ninguem ha que invoque o teu nome, que se desperte, para pegar de ti; porque escondes de nós o teu rosto, e nos fazes derreter, por causa das nossas iniquidades.
8Porém agora, ó Senhor, tu és nosso Pae: nós o barro, e tu o nosso oleiro; e todos nós a obra das tuas mãos
9Não te enfureças tanto, ó Senhor, nem perpetuamente te lembres da iniquidade: eis, olha, peço-te, todos nós somos o teu povo
10As tuas sanctas cidades estão feitas um deserto: Sião está feita um deserto, Jerusalem está assolada.
11A nossa sancta e gloriosa casa, em que te louvavam nossos paes, foi queimada a fogo; e todas as nossas desejaveis coisas se tornaram em assolação.
12Conter-te-hias tu ainda sobre estas coisas, ó Senhor? ficarias calado, e nos opprimirias tanto?
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Una oración conmovida pidiendo que Dios «rompiese los cielos, y descendiera», reconociendo que todo el pueblo se volvió como algo impuro y sus buenas obras como «trapo de inmundicia». Aun así, el pueblo clama llamando a Dios «Padre» y «Alfarero», pidiendo que no se acuerde para siempre de la iniquidad.
Explicación
La oración comienza con un deseo intenso y casi desesperado de una intervención visible y dramática de Dios, «como cuando hacías cosas terribles» en el pasado (referencia a los milagros del Éxodo). La confesión «todas nuestras justicias como trapo de inmundicia» es una de las declaraciones más honestas y humildes de toda la Biblia sobre la insuficiencia de las propias buenas obras ante la santidad de Dios. La imagen de Dios como «alfarero» y el pueblo como «lodo» (retomada de Isaías 45:9) comunica al mismo tiempo humildad (el barro no controla su forma) y esperanza (un alfarero puede remodelar lo que está quebrado). La aplicación práctica hoy es que reconocer honestamente nuestras limitaciones morales, sin intentar justificar nuestras propias obras, es el primer paso hacia una relación auténtica con Dios.
Curiosidades
- La expresión «trapo de inmundicia» (v.6) en el hebreo original es una referencia a paños usados durante la menstruación, una imagen intencionalmente chocante para comunicar cuánto incluso las «buenas obras» humanas son insuficientes ante la pureza absoluta de Dios.
- La metáfora del alfarero y el barro es retomada por Pablo en Romanos 9:20-21 para discutir la soberanía de Dios sobre la creación, mostrando cómo esta imagen de Isaías se volvió fundamental en la teología cristiana sobre la relación entre el Creador y la criatura.