1Un salmo (miktam) de David. Cuídame, Señor, porque vengo a ti en busca de protección.
2Le digo al Señor: “Aparte de ti, Dios, nada bueno tengo”.
3En cuanto a la gente santa que vive en la tierra, ellos son los únicos verdaderamente grandes, y los aprecio.
4Aquellos que siguen a otros dioses enfrentarán muchos problemas. No participaré en sus ofrendas de sangre, ni siquiera hablaré los nombres de sus dioses.
5Señor, Tú eres todo lo que tengo, tú me das lo que necesito y tú proteges mi futuro.
6Las divisiones de la tierra han obrado a mi favor: ¡Mi propiedad es maravillosa!
7Bendeciré al Señor que me da buen consejo. Incluso por las noches habla a mi consciencia y me dice lo que es recto.
8Siempre he mantenido al Señor delante a mí, y no seré zarandeado porque él está a mi lado.
9¡Por eso mi corazón se contenta! ¡Por eso estoy lleno de alegría! ¡Por eso mi cuerpo vive con una esperanza!
10Porque no me abandonarás en la tumba, ni permitirás que tu santo experimente la descomposición de su cuerpo.
11Me has mostrado el camino de la vida, me has llenado de alegría con tu presencia, y con el placer de vivir contigo para siempre.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
David expresa plena confianza en el Señor como su herencia y porción, declarando que Dios no lo abandonará a la sepultura y que en su presencia hay alegría y placer eternos.
Explicación
Este salmo se llama 'Mictam' en el título original, un término de sentido incierto, posiblemente ligado a una inscripción o poema precioso. El punto culminante del texto es la afirmación de que Dios "no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción" —palabras que el libro de Hechos (2:25-31) aplica a la resurrección de Jesús, mostrando cómo los primeros cristianos vieron en los salmos davídicos ecos proféticos mayores. Para el lector de hoy, el salmo es una invitación a encontrar identidad y seguridad no en posesiones o territorio, sino en la relación con Dios como 'porción' de la propia vida.
Curiosidades
- Este salmo es citado directamente por Pedro en su primer sermón (Hechos 2:25-31) y por Pablo (Hechos 13:35) como referencia a la resurrección de Jesús, siendo uno de los textos del Antiguo Testamento más usados en ese sentido.
- La expresión "las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos" (v. 6) usa la imagen de la medición de tierras con cuerdas en la distribución de herencias en Israel —la misma práctica descrita en Josué 13-19.