1¡Canten al Señor una nueva canción! ¡Canten al Señor, habitantes de toda la tierra!
2¡Canten al Señor, y de su maravillosa reputación! ¡Cada día háganle saber a todos de su salvación!
3Proclamen sus actos de amor a las naciones, las maravillosas cosas que hace entre los pueblos.
4¡Porque el Señor es grande, y merece la mejor alabanza! Merece el respeto y el temor sobre todos los dioses.
5Porque todos los dioses de las otras naciones son ídolos; ¡Pero el Señor hizo los cielos!
6El esplendor y la majestad son suyos; el poder y la gloria están en santuario.
7Denle al Señor el crédito, naciones del mundo, denle crédito con gloria y con fuerza.
8Denle al Señor la gloria que él merece; traigan una ofrenda y entre a sus atrios.
9Adórenlo en su maravillosa santidad; que toda la tierra tiemble ante su presencia.
10Díganle a las naciones, “¡El Señor está a cargo!” El mundo se mantiene unido firmemente, y no podrá ser despedazado. Él juzgará a todos justamente.
11¡Qué los cielos canten de alabanza! ¡Qué la tierra sea feliz, que el mar y todo cuanto existe griten de alabanza!
12Qué los campos y todo lo que en ellos está celebren; qué todos los árboles en el bosque canten de alegría.
13De hecho, que todo lo que esté ante el Señor cante alabanzas, porque él viene, viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con rectitud, y a las naciones con su verdad.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Un llamado a cantar 'un cántico nuevo' al Señor y anunciar su gloria entre todas las naciones, contrastando los ídolos inútiles de los pueblos con el Dios verdadero que hizo los cielos y vendrá a juzgar la tierra con justicia.
Explicación
Este salmo (casi idéntico a 1 Crónicas 16:23-33, atribuido a la celebración de David al traer el arca a Jerusalén) tiene un tono misionero inusual para el Antiguo Testamento: convoca explícitamente a 'todas las familias de los pueblos' (v.7: 'Dad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y la fortaleza') a reconocer al Dios de Israel, no solo al propio pueblo judío. La afirmación de que 'todos los dioses de los pueblos son ídolos: mas Jehová hizo los cielos' (v.5) resume la crítica bíblica central a la idolatría: los ídolos son productos humanos, mientras que Dios es el Creador. La aplicación de hoy es que la adoración verdadera siempre apunta hacia afuera de sí misma, invitando a otros a conocer a Dios.
Curiosidades
- Este salmo es casi idéntico al registrado en 1 Crónicas 16, cantado cuando David trajo el arca del pacto a Jerusalén — un raro caso de duplicación casi literal en la Biblia.
- La expresión 'cántico nuevo' aparece en varios salmos (33, 40, 96, 98, 144, 149) y después en el libro de Apocalipsis, siempre asociada a un nuevo acto salvador de Dios que merece una alabanza renovada.