1(Los Salmos 42 y 43 eran originalmente uno solo). Dios, ¡Por favor reivindícame! Aboga por mi caso contra una nación infiel; sálvame de esa gente malvada y deshonesta.
2Porque tú, Dios, eres mi protección, así que, ¿Por qué me has dado la espalda? ¿Por qué debería ir por ahí llorando a causa del ataque de mis enemigos?
3Envía tu luz y tu verdad para que me guíen; deja que me lleven a tu monte santo, al lugar donde vives.
4Iré al altar de Dios, a Dios quien me hace verdaderamente feliz. Te alabaré con el arpa, Dios, mi Dios.
5¿Por qué estoy tan desanimado? ¿Por qué me siento tan triste? Esperaré en el Señor; le alabaré porque él es el único que me puede salvar, ¡Mi Dios!
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Continuando el lamento anterior, el salmista pide que Dios le haga justicia contra un pueblo injusto, implora luz y verdad para guiarlo de vuelta al altar, y repite el estribillo de esperanza en medio del abatimiento.
Explicación
Como continuación directa del Salmo 42 (formando originalmente un único poema, con el estribillo repetido por tercera vez), este pequeño salmo pide específicamente 'luz' y 'verdad' como guías para regresar a la presencia de Dios en el templo. La repetición del mismo estribillo de autoexhortación ('¿por qué te abates, oh alma mía?') refuerza que la superación del desánimo muchas veces exige repetición — no se resuelve de una vez, sino mediante recordatorios constantes de la esperanza en Dios. La aplicación de hoy: pedir dirección clara ('luz y verdad') cuando no se sabe qué camino seguir, y persistir en la esperanza aunque el sentimiento de abatimiento vuelva.
Curiosidades
- Muchas ediciones hebreas antiguas y la tradición judía tratan los salmos 42 y 43 como un único salmo, lo que explicaría por qué el Salmo 43 no tiene título propio, algo poco común en esta sección del libro.
- La expresión 'el Dios alegría de mi gozo' (v.4), en hebreo, usa una palabra que denota alegría extrema y efusiva — el mismo término usado para describir celebraciones festivas, sugiriendo que la adoración en el templo se vivía con entusiasmo genuino, no solo obligación religiosa.