1Un cántico de los peregrinos que van a Jerusalén. Alaben al Señor, todos ustedes, sus siervos, que adoran en su casa al anochecer.
2Levanten sus manos frente al lugar santo y adórenlo.
3Que el Señor te bendiga desde Sión. Él, que hizo los cielos y la tierra.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
El último y más corto de los cánticos graduales: una invitación final para que los siervos de Jehová que hacen guardia por la noche en el templo levanten las manos y bendigan a Dios, que hizo los cielos y la tierra.
Explicación
Este decimoquinto y último cántico gradual cierra la colección con un llamado breve, probablemente dirigido a los sacerdotes y levitas que hacían guardia nocturna en el templo, manteniendo la adoración continua incluso durante la noche, cuando la mayoría de los peregrinos ya se había marchado. La respuesta dada en el versículo 3 — "bendígate Jehová desde Sión, el cual ha hecho los cielos y la tierra" — funciona como una bendición sacerdotal de despedida para quien concluyó la peregrinación. La aplicación hoy es que la adoración a Dios no debe limitarse a los horarios más convenientes o visibles, sino que puede y debe continuar incluso en los momentos silenciosos y menos notados de la vida.
Curiosidades
- Este salmo probablemente se cantaba como una especie de "cierre" litúrgico dirigido a los sacerdotes y levitas de guardia nocturna en el templo, un detalle que explica la mención específica a la vigilia "todas las noches" (v.1).
- Cierra la secuencia completa de los 15 cánticos graduales (Salmos 120-134), la única colección con título compartido consecutivo en todo el libro de Salmos.