1Un Salmo de David. ¿Quién puede entrar en tu santuario, Señor? ¿Quién puede venir a tu presencia en tu santo monte?
2Aquellos que viven sin falta y hacen lo correcto. Aquellos que dicen la verdad con sinceridad.
3Aquellos que no calumnian, que no tratan mal a su prójimo, ni hablan mal de las personas que conocen.
4Ellos rechazan a las personas que el Señor rechaza y honran a los que siguen al Señor. Guardan y cumplen sus promesas, incluso cuando es difícil hacerlo. Ellos no cambian su manera de pensar.
5Prestan su dinero sin cobrar intereses. No aceptan sobornos para testificar en contra de los inocentes. Los que actúan así jamás caerán.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
David pregunta quién puede habitar en el tabernáculo de Dios y responde con una lista de cualidades: integridad, verdad, justicia en el trato con el prójimo y honestidad financiera.
Explicación
Este pequeño salmo funciona como una 'liturgia de entrada' —probablemente recitada por los peregrinos al llegar al templo, preguntando qué se exige para acercarse a Dios. La respuesta no habla de rituales ni sacrificios, sino de carácter: verdad, integridad en las palabras, cuidado del prójimo y rechazo de la explotación financiera (usura). Es un recordatorio de que la adoración verdadera está ligada a la ética cotidiana, no separada de ella —de nada sirve buscar la presencia de Dios mientras se perjudica al prójimo en los negocios o en las palabras.
Curiosidades
- Salmos como este (llamados 'liturgias de entrada') tenían paralelo en el antiguo Egipto, donde también existían listas de virtudes exigidas para entrar en los templos —pero aquí el énfasis está en la ética social, no en rituales mágicos.
- La prohibición de la 'usura' (préstamo con intereses abusivos sobre el propio pueblo) aparece repetidamente en la Ley de Moisés (Éxodo 22:25, Levítico 25:36) como protección para los más pobres de la comunidad.