1¡Vengan, cantemos con alegría al Señor! ¡Gritemos triunfantes a la roca de nuestra salvación!
2¡Vayamos ante él con acción de gracias! ¡Cantemos a él en voz alta en celebración!
3porque el Señor es un Dios grande, el gran rey sobre todos los dioses.
4El manda sobre lo más profundo de la tierra y sobre lo más alto de los montes.
5El mar es de él, porque él lo hizo; la tierra seca le pertenece, porque él la formó.
6Vengan, entremos y adoremos, arrodillémonos ante el Señor nuestro creador.
7Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo que cuida como un pastor, el rebaño por el cual se preocupa. Si escuchas hoy su voz llamando,
8no se rehúsen a responder, “Como hicieron en Meribá, como hicieron ese día en Masá en el desierto,
9cuando sus antepasados me provocaron, probando mi paciencia, incluso habiendo visto todo lo que había hecho.
10Por cuarenta años estuve disgustado con esa generación, y dije, ‘Ellos son personas que me son desleales con sus pensamientos, y se rehúsan a seguir mis caminos’.
11Entonces en mi frustración juré, ‘Ciertamente no entrarán en mi reposo’”.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Una invitación entusiasta a adorar y arrodillarse ante el Creador, seguida de una seria advertencia: no endurecer el corazón como hicieron los antiguos israelitas en el desierto, que por eso no entraron en el descanso prometido.
Explicación
La primera parte (v.1-7) es una invitación alegre a la adoración comunitaria; la segunda (v.7-11) cambia abruptamente de tono, citando el episodio de Meribá y Masá (Éxodo 17), cuando el pueblo puso a prueba la paciencia de Dios en el desierto durante cuarenta años. Este cambio busca recordar que la adoración verdadera no es solo sentimiento, sino también disposición continua a confiar y obedecer. El libro de Hebreos (capítulos 3-4) usa este salmo extensamente para advertir sobre la importancia de perseverar en la fe. La aplicación de hoy es no dejar que la rutina endurezca el corazón ante el llamado diario de Dios.
Curiosidades
- Este salmo es citado extensamente en Hebreos 3 y 4 en el Nuevo Testamento como advertencia sobre no perder el 'descanso' prometido por incredulidad.
- 'Meribá' significa 'contienda' y 'Masá' significa 'prueba/tentación' en hebreo — los propios nombres de los lugares eran recordatorios permanentes del episodio de desconfianza del pueblo.