1Un cántico para los peregrinos que van a Jerusalén. Los que confían en el Señor son como el monte Sión, porque es inquebrantable y dura para siempre.
2Del mismo modo en que las montañas rodean a Jerusalén, el Señor rodea a su pueblo, ahora y siempre.
3Los impíos no gobernarán para siempre sobre la tierra de los fieles, porque de otra forma, los fieles terminarían haciendo el mal.
4Señor, sé bueno con aquellos que hacen el bien, aquellos que, de forma sincera, hacen lo correcto.
5Mas, en cuanto a los que se desvían para seguir sus propios caminos, Dios los llevará lejos donde están los otros que hacen el mal. ¡Que haya paz en Israel!
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Un cántico de confianza que compara a quien confía en Jehová con "el monte de Sión, que no se deslizará: estará para siempre", y pide que Dios mantenga lejos el dominio de gobernantes impíos sobre la herencia de los justos.
Explicación
Este sexto cántico gradual usa la geografía real de Jerusalén como imagen espiritual: así como la ciudad está físicamente rodeada y protegida por montañas, "así Jehová alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre" (v.2), de forma constante y protectora. El salmo también expresa preocupación por la posibilidad de que líderes corruptos ("la vara de la impiedad", v.3) dominaran por tiempo prolongado la tierra de los justos, un riesgo político real en la historia de Israel. La aplicación hoy es buscar una estabilidad interior que no dependa de las circunstancias políticas o sociales alrededor, sino de la confianza en Dios.
Curiosidades
- La geografía de Jerusalén — rodeada por montes como el Monte de los Olivos, el Monte Scopus y otros — se usa aquí deliberadamente como ilustración física de la protección espiritual de Dios.
- "La vara de la impiedad" (v.3) se refiere a la preocupación de que un gobernante injusto pudiera intentar seducir o forzar a los justos a desviarse hacia la maldad.