1¡Alaben al Señor! ¡Yo alabo al Señor con todo mi ser!
2Alabaré al Señor mientras viva. Cantaré alabanzas a Dios mientras respire.
3No pongan su confianza en los líderes humanos. Ellos no pueden salvarnos.
4Tan solo después de un suspiro vuelven al polvo, y ese día todos sus planes mueren con ellos.
5Felices los que tienen al Dios de Jacob como su ayudador. Su esperanza es el Señor su Dios.
6El que hizo el cielo y la tierra, el mar con todo lo que en ellos hay. Él es fiel para siempre.
7Él garantiza la justicia para los oprimidos. Él da alimento al hambriento. El Señor libera a los prisioneros.
8El Señor devuelve la vista a los ciegos; levanta a los agobiados, y ama a los que hacen lo recto.
9El Señor cuida de los extranjeros que habitan entre nosotros. Él cuida de las viudas y los huérfanos. Sin embargo, no deja prosperar a los malvados.
10El Señor reinará para siempre. Oh, Sión, él será tu Dios por todas las generaciones. ¡Alaben al Señor!
📖 Estudio del capítulo
Resumen
El primero de los cinco salmos finales del salterio, todos comenzando y terminando con "Aleluya" (Alabad a Jehová): un llamado a no confiar en príncipes mortales, pues "no hay en él salud", sino en el Dios que hace justicia a los oprimidos, alimenta a los hambrientos y ama a los justos.
Explicación
Este salmo abre la secuencia final de cinco "salmos de Aleluya" (146-150) que cierran todo el libro de Salmos con una creciente celebración de alabanza. Su contenido advierte específicamente contra depositar la confianza última en líderes políticos humanos — "no confiéis en los príncipes... en aquel día perecerán sus pensamientos" (v.3-4) —, contrastando con el Dios eterno que sigue siendo fiel a cada generación, cuidando específicamente de ciegos, agobiados, extranjeros, huérfanos y viudas. La aplicación hoy es recordar que, aunque los líderes humanos puedan hacer el bien, solo Dios es una base de confianza verdaderamente permanente e inmutable.
Curiosidades
- Este es el primero de los cinco "salmos de Aleluya" finales (146-150) que cierran todo el libro de Salmos, cada uno comenzando y terminando con la expresión hebrea "Hallelu Yah" (alabad a Jehová).
- La lista de grupos vulnerables protegidos por Dios (ciegos, agobiados, extranjeros, huérfanos, viudas, v.7-9) resume casi toda la preocupación social presente en la ley mosaica y en los profetas.