1El Señor le dijo a Moisés: “Dales estas instrucciones a los israelitas.
2Toda mujer que quede embarazada y tenga un niño, será impura durante una semana, de la misma manera que es impura durante su período.
3El prepucio del niño debe ser circuncidado al octavo día.
4La mujer debe esperar otros treinta y tres días para la purificación de su sangrado. No se le permite tocar nada sagrado, y no se le permite entrar en el santuario hasta que termine el tiempo de purificación.
5Si una mujer tiene una hija, estará impura durante dos semanas, de la misma manera que lo está durante su período menstrual. La mujer debe esperar otros sesenta y seis días para la purificación de su sangre.
6Una vez que el tiempo de purificación haya terminado para un hijo o una hija, la mujer debe traer un cordero de un año como ofrenda quemada y una paloma joven o una tórtola como ofrenda de purificación. Debe llevar sus ofrendas al sacerdote a la entrada del Tabernáculo de Reunión.
7El sacerdote las presentará al Señor para purificarla y que quede limpia de su sangrado. Estas son las normas para una mujer después de haber tenido un hijo o una hija.
8“Si una mujer no puede permitirse traer un cordero, debe traer dos tórtolas o dos pichones. Una es para el holocausto y la otra para la ofrenda de purificación. El sacerdote las ofrecerá para purificarla, y ella quedará limpia”.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Dios establece el período de purificación de la mujer después del parto: siete días más 33 para un hijo varón, catorce días más 66 para una hija, y concluye con una ofrenda de cordero (o aves, si era pobre) en el santuario.
Explicación
Este capítulo breve trata de la impureza ritual asociada al sangrado del parto — no es una condena moral del nacimiento ni de la mujer, sino parte del sistema levítico más amplio que vinculaba los fluidos corporales (la sangre, en especial) a la necesidad de purificación antes de entrar en el espacio sagrado. La diferencia de tiempo entre un hijo y una hija no tiene una explicación bíblica clara, y los estudiosos evitan especulaciones sin base textual. Es relevante notar que este es el mismo ritual que María, madre de Jesús, cumplió (Lucas 2:22-24), mostrando a la familia de Jesús observando fielmente la Ley judía. La aplicación hoy: incluso el nacimiento, algo tan natural y alegre, era tratado con cuidado y reverencia delante de Dios.
Curiosidades
- La ofrenda de "dos tórtolas ó dos palominos" para quien no podía pagar un cordero es exactamente lo que José y María llevaron por Jesús (Lucas 2:24), una señal discreta en el relato de que la familia de Jesús era humilde económicamente.
- La circuncisión del niño al octavo día (v. 3) se menciona aquí de paso, pero era un mandamiento independiente y más antiguo, que se remonta a la alianza de Dios con Abraham en Génesis 17.