Leviticus 12

KJV · Capítulo 12/27

1And the Lord spake unto Moses, saying,

2Speak unto the children of Israel, saying, If a woman have conceived seed, and born a man child: then she shall be unclean seven days; according to the days of the separation for her infirmity shall she be unclean.

3And in the eighth day the flesh of his foreskin shall be circumcised.

4And she shall then continue in the blood of her purifying three and thirty days; she shall touch no hallowed thing, nor come into the sanctuary, until the days of her purifying be fulfilled.

5But if she bear a maid child, then she shall be unclean two weeks, as in her separation: and she shall continue in the blood of her purifying threescore and six days.

6And when the days of her purifying are fulfilled, for a son, or for a daughter, she shall bring a lamb of the first year for a burnt offering, and a young pigeon, or a turtledove, for a sin offering, unto the door of the tabernacle of the congregation, unto the priest:

7Who shall offer it before the Lord, and make an atonement for her; and she shall be cleansed from the issue of her blood. This is the law for her that hath born a male or a female.

8And if she be not able to bring a lamb, then she shall bring two turtles, or two young pigeons; the one for the burnt offering, and the other for a sin offering: and the priest shall make an atonement for her, and she shall be clean.

📖 Estudio del capítulo

Resumen

Dios establece el período de purificación de la mujer después del parto: siete días más 33 para un hijo varón, catorce días más 66 para una hija, y concluye con una ofrenda de cordero (o aves, si era pobre) en el santuario.

Explicación

Este capítulo breve trata de la impureza ritual asociada al sangrado del parto — no es una condena moral del nacimiento ni de la mujer, sino parte del sistema levítico más amplio que vinculaba los fluidos corporales (la sangre, en especial) a la necesidad de purificación antes de entrar en el espacio sagrado. La diferencia de tiempo entre un hijo y una hija no tiene una explicación bíblica clara, y los estudiosos evitan especulaciones sin base textual. Es relevante notar que este es el mismo ritual que María, madre de Jesús, cumplió (Lucas 2:22-24), mostrando a la familia de Jesús observando fielmente la Ley judía. La aplicación hoy: incluso el nacimiento, algo tan natural y alegre, era tratado con cuidado y reverencia delante de Dios.

Curiosidades

  • La ofrenda de "dos tórtolas ó dos palominos" para quien no podía pagar un cordero es exactamente lo que José y María llevaron por Jesús (Lucas 2:24), una señal discreta en el relato de que la familia de Jesús era humilde económicamente.
  • La circuncisión del niño al octavo día (v. 3) se menciona aquí de paso, pero era un mandamiento independiente y más antiguo, que se remonta a la alianza de Dios con Abraham en Génesis 17.

Explicación versículo por versículo

  1. Leviticus 12:1Esta fórmula de apertura introduce las leyes de pureza después del parto, el primero de varios temas de pureza ritual que el libro detalla capítulo tras capítulo a partir de aquí.
  2. Leviticus 12:2Quedar “inmunda” durante siete días después de dar a luz a un varón seguía el mismo principio usado para los periodos menstruales en el libro; el sangrado del parto colocaba a la mujer en el mismo tipo de estado ritual temporal, no es una marca de pecado.
  3. Leviticus 12:3La circuncisión al octavo día aparece casi de pasada dentro de la ley de purificación de la madre; un recordatorio de que esta costumbre, ya establecida desde Abraham en Génesis, seguía cumpliéndose al pie de la letra.
  4. Leviticus 12:4Después de los primeros siete días, la mujer aún permanecía 33 días sin poder tocar nada santo ni ir al santuario; un periodo de resguardo ligado al sangrado posparto, bastante más largo que los siete días iniciales.
  5. Leviticus 12:5Para una hija, el periodo se duplicaba: 14 días iniciales más 66 de resguardo, un total de 80 días frente a 40 para el hijo. El texto no explica el motivo de esa diferencia, y es uno de los puntos donde más discrepan los estudiosos.
  6. Leviticus 12:6La ofrenda de purificación tras el parto tenía una versión más barata para quien no podía pagar un cordero: dos tórtolas o dos palominos bastaban. Es el mismo principio visto en otras ofrendas del libro: el costo de purificarse se ajustaba al bolsillo de cada familia.
  7. Leviticus 12:7Quedar “inmunda” después del parto no tenía que ver con pecado ni culpa de la mujer: el término marcaba un estado ligado al sangrado posparto que, en la lógica ritual del libro, le quitaba temporalmente el acceso al santuario. Terminado el sangrado y hecha la ofrenda, ella volvía a la normalidad.
  8. Leviticus 12:8Igual que en otras ofrendas del libro, quien no tenía cómo comprar un cordero podía traer dos aves en su lugar, la misma lógica de accesibilidad económica aplicada aquí a la purificación posparto.

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