1El Señor le dijo a Moisés: “Hay una última plaga que derribaré sobre el Faraón y sobre Egipto. Después de eso os dejará marchar, pero cuando lo haga, os expulsará a todos del país.
2Ahora ve y dile a los israelitas, tanto hombres como mujeres, que pidan a sus vecinos egipcios objetos de plata y oro”.
3El Señor hizo que los egipcios miraran favorablemente a los israelitas. De hecho, el propio Moisés era muy respetado en Egipto tanto por los oficiales del Faraón como por la gente común.
4Moisés dijo: “Esto es lo que dice el Señor: Alrededor de la medianoche recorreré todo Egipto.
5Todo primogénito en la tierra de Egipto morirá, desde el primogénito del Faraón sentado en su trono hasta el primogénito de la sirvienta que trabaja con un molino de mano, así como todo primogénito del ganado.
6Habráfuertes gritos de luto en todo Egipto, como nunca antes se ha hecho, y nunca más se hará.
7Pero entre todos los israelitas ni siquiera el ladrar de un perro molestará a las personas o a sus animales. Así sabrán que el Señor distingue entre Egipto e Israel.
8Todos tus oficiales vendrán a mí, se inclinarán ante mí y me dirán: ‘¡Vete y llévate a todos tus seguidores!’ Después de eso me iré”. Moisés se enfadó mucho y se fue de la presencia del Faraón.
9El Señor le dijo a Moisés: “El Faraón se niega a escucharte para que pueda hacer más milagros en Egipto”.
10Moisés y Aarón hicieron estos milagros ante el Faraón, pero el Señor le dio al Faraón una actitud obstinada, y no dejó que los israelitas salieran de su país.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Dios anuncia a Moisés la décima y última plaga: la muerte de todos los primogénitos de Egipto a medianoche, mientras los israelitas quedarán totalmente ilesos, mostrando la diferencia entre los dos pueblos.
Explicación
Este capítulo, breve pero extremadamente denso, anuncia el clímax de todo el enfrentamiento entre Dios y el faraón: la plaga más terrible de todas, que finalmente quebraría la resistencia del rey egipcio. La precisión con que Dios describe el alcance de esta plaga — golpeando desde el hijo del propio faraón hasta el hijo de la esclava más humilde, e incluso los primogénitos de los animales — muestra que no sería un evento selectivo, sino universal dentro de Egipto, salvo para quienes estuvieran bajo la protección específica de Dios. La frase «para que sepáis que hará diferencia Jehová entre los Egipcios y los Israelitas» (v. 7) resume el propósito teológico central de todas las plagas: revelar de forma inequívoca quién es el único Dios verdadero. Este capítulo sirve como una pausa dramática antes de la institución de la Pascua en el capítulo siguiente, que detallará exactamente cómo escaparían los israelitas de esta plaga final.
Curiosidades
- La expresión «ni un perro moverá su lengua» (v. 7) es una forma idiomática hebrea antigua para decir que ni la menor señal de perturbación ocurriría entre los israelitas, una imagen vívida de paz total en medio del caos que se abatiría sobre los egipcios.
- Este capítulo funciona como un resumen anticipado de un evento que será narrado con mucho más detalle en el capítulo siguiente, una técnica literaria común en el Antiguo Testamento para anunciar brevemente un evento crucial antes de describirlo paso a paso.