1Entonces vi en el cielo otra señal asombrosa y de gran importancia: Siete ángeles sostenían las últimas siete plagas que completan el juicio de Dios.
2Vi lo que parecía como un mar de vidrio mezclado con fuego. Y junto al mar de vidrio estaban los que habían vencido a la bestia y su imagen, y el número de su nombre. Y tenían arpas que Dios les había dado
3y cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero: “Lo que has hecho es extraordinario y maravilloso, Oh Señor Dios, El Todopoderoso. Tus caminos son justos y verdaderos, Rey de las naciones.
4¿Quién no te rendiría reverencia, oh, Señor? ¿Quién es el que no glorificaría tu nombre? Pues solo tú eres santo. ¡Todas las naciones vendrán a adorarte porque has demostrado con tus actos que eres justo!”
5Después de esto, miré, y el Templo de la “Tienda del Testigo” estaba abierto.
6Y del Templo salieron siete ángeles que sostenían las siete plagas, usando ropas blancas, de lino, y con cintos de oro en sus pechos.
7Y una de las cuatro criaturas vivientes le dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas del juicio de Dios, quien vive por siempre y para siempre.
8Entonces el Templo se llenó de humo que provenía de la gloria de Dios y de su poder. Y nadie podía entrar al Templo hasta que las plagas que venían del cielo hubieran terminado.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Juan ve en el cielo a los que vencieron a la bestia cantando el cántico de Moisés y del Cordero, celebrando las obras justas de Dios. Siete ángeles reciben siete copas llenas de la ira de Dios, preparándose para derramar las últimas plagas sobre la tierra.
Explicación
Este capítulo, corto y solemne, sirve como una introducción formal a la serie final de juicios (las siete copas), comenzando de nuevo con una escena de adoración celestial, un patrón repetido en el libro que siempre sitúa el juicio dentro de un contexto mayor de justicia y alabanza divinas. La referencia al 'cántico de Moisés' conecta directamente esta escena con la celebración de Israel después de cruzar el mar Rojo (Éxodo 15), sugiriendo que esta última liberación es comparable, en magnitud, a la liberación de Egipto. La descripción del templo celestial lleno de humo de la gloria de Dios, que impide que nadie entre hasta que las plagas se completen, resuena con escenas del Antiguo Testamento (como en Éxodo 40 y 1 Reyes 8) donde la presencia gloriosa de Dios se vuelve tan intensa que interrumpe incluso el servicio sacerdotal normal. La aplicación práctica de hoy es que los juicios de Dios, por severos que parezcan, siempre están ligados a su justicia y santidad, nunca al capricho o a la crueldad arbitraria.
Curiosidades
- El 'cántico de Moisés' mencionado aquí (15:3) remite al cántico registrado en Éxodo 15, entonado por Moisés y el pueblo de Israel después de cruzar el mar Rojo, considerado uno de los poemas más antiguos conservados en toda la Biblia hebrea.