Ezra 1

KJV · Capítulo 1/10

1Now in the first year of Cyrus king of Persia, that the word of the Lord by the mouth of Jeremiah might be fulfilled, the Lord stirred up the spirit of Cyrus king of Persia, that he made a proclamation throughout all his kingdom, and put it also in writing, saying,

2Thus saith Cyrus king of Persia, The Lord God of heaven hath given me all the kingdoms of the earth; and he hath charged me to build him an house at Jerusalem, which is in Judah.

3Who is there among you of all his people? his God be with him, and let him go up to Jerusalem, which is in Judah, and build the house of the Lord God of Israel, (he is the God,) which is in Jerusalem.

4And whosoever remaineth in any place where he sojourneth, let the men of his place help him with silver, and with gold, and with goods, and with beasts, beside the freewill offering for the house of God that is in Jerusalem.

5Then rose up the chief of the fathers of Judah and Benjamin, and the priests, and the Levites, with all them whose spirit God had raised, to go up to build the house of the Lord which is in Jerusalem.

6And all they that were about them strengthened their hands with vessels of silver, with gold, with goods, and with beasts, and with precious things, beside all that was willingly offered.

7Also Cyrus the king brought forth the vessels of the house of the Lord, which Nebuchadnezzar had brought forth out of Jerusalem, and had put them in the house of his gods;

8Even those did Cyrus king of Persia bring forth by the hand of Mithredath the treasurer, and numbered them unto Sheshbazzar, the prince of Judah.

9And this is the number of them: thirty chargers of gold, a thousand chargers of silver, nine and twenty knives,

10Thirty basons of gold, silver basons of a second sort four hundred and ten, and other vessels a thousand.

11All the vessels of gold and of silver were five thousand and four hundred. All these did Sheshbazzar bring up with them of the captivity that were brought up from Babylon unto Jerusalem.

📖 Estudio del capítulo

Resumen

El rey persa Ciro decreta que los judíos pueden regresar del exilio en Babilonia y reconstruir el templo de Jerusalén. Él devuelve los utensilios sagrados que Nabucodonosor había robado.

Explicación

Después de 70 años de exilio en Babilonia, los judíos reciben una noticia inesperada: el nuevo emperador del mundo conocido, Ciro de Persia, los libera para volver a casa. Esto cumple una profecía de Jeremías y muestra que Dios usa incluso a gobernantes paganos para realizar sus propósitos. Ciro es conocido históricamente por su política de permitir que los pueblos conquistados regresaran a sus tierras y adoraran a sus dioses, lo que confirma la fiabilidad histórica de este relato. Hoy esto recuerda que circunstancias políticas que parecen fuera de nuestro control pueden ser el camino que Dios usa para abrir puertas de restauración.

Curiosidades

  • El decreto de Ciro (539 a.C.) está confirmado por un famoso hallazgo arqueológico, el Cilindro de Ciro, que registra su política de devolver a los pueblos exiliados y sus templos a sus lugares de origen.
  • Sesbasar, llamado aquí 'príncipe de Judá', probablemente es otro nombre o título de Zorobabel, quien lidera al grupo que regresa.

Explicación versículo por versículo

  1. Ezra 1:1Ciro era el rey persa que acababa de conquistar Babilonia, y es él quien autoriza a los judíos a volver a casa después de décadas de exilio. El texto se preocupa en decir que esto cumplía una palabra de Jeremías: el regreso no es solo política persa, se lee como una promesa que se cumple. El mismo Ciro que aparece en las crónicas persas como conquistador es retratado aquí moviéndose por una inspiración mayor que él mismo.
  2. Ezra 1:2Ciro atribuye a “Jehová Dios de los cielos” el poder sobre todos los reinos de la tierra, diciendo que fue ese Dios quien lo encargó de reconstruir la casa en Jerusalén. Un rey persa politeísta hablando en la lengua religiosa de otro pueblo, algo común en la diplomacia de la época.
  3. Ezra 1:3El decreto de Ciro no obliga a nadie: invita a quien quiera, entre el pueblo de Dios, a subir a Jerusalén y reconstruir el templo. El regreso del exilio comienza como una elección voluntaria, no como una orden de deportación en masa.
  4. Ezra 1:4Los judíos que decidieran quedarse en Babilonia también tenían una tarea: ayudar a los vecinos que partían con plata, oro, bienes y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo. Nadie quedaba fuera del esfuerzo, ni siquiera quien permanecía lejos de Jerusalén.
  5. Ezra 1:5Quienes se levantan para volver son los jefes de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas — y el texto dice que fue Dios quien despertó el espíritu de ellos, del mismo modo que había despertado el espíritu de Ciro en el versículo 1.
  6. Ezra 1:6Los vecinos ayudan a los que parten con plata, oro, bienes, ganado y objetos valiosos, además de lo que ya se donaba por voluntad propia. La escena recuerda otro éxodo, cuando los egipcios también entregaron riquezas a los israelitas en la salida de Egipto.
  7. Ezra 1:7Esos vasos sagrados habían permanecido décadas dentro de un templo pagano en Babilonia, después de que Nabucodonosor los robara de Jerusalén. Ahora Ciro manda sacarlos de allí para devolverlos al pueblo que vuelve a casa.
  8. Ezra 1:8Mitrídates era el tesorero del propio rey, encargado de contar y entregar los objetos sagrados. Sesbassar recibe el título de “príncipe de Judá”: es el líder que va a llevar al pueblo y los vasos de vuelta a Jerusalén. Devolver esos objetos no era solo un gesto religioso, era también una forma de que el nuevo rey se mostrara diferente del anterior, que los había robado.
  9. Ezra 1:9Aquí comienza el inventario oficial: treinta tazones de oro, mil tazones de plata y veintinueve cuchillos, cada pieza contada con cuidado antes del largo viaje de vuelta a Jerusalén.
  10. Ezra 1:10La lista de vasos continúa: treinta tazas de oro, además de cuatrocientas diez tazas de plata y mil otros objetos — un inventario detallado que después probaría que nada se perdió en el camino.
  11. Ezra 1:11Cinco mil cuatrocientos vasos de oro y plata parecen un número exagerado para un pueblo que vuelve de un exilio, pero muestra que Nabucodonosor había llevado una cantidad enorme del templo décadas antes. Sesbassar es quien carga todo esto en el viaje de Babilonia hasta Jerusalén. Es ese inventario detallado el que prueba, más tarde, que la devolución fue completa.

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