Mateo 27

VBL · Capítulo 27/28

1Temprano en la mañana, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron a consultar y decidieron mandar a matar a Jesús.

2Lo ataron, se lo llevaron y se lo enviaron a Pilato, el gobernador.

3Cuando Judas, el que había entregado a Jesús, vio que Jesús había sido condenado a muerte, se arrepintió de lo que había hecho y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos.

4“¡He pecado! ¡He entregado sangre inocente!” les dijo.

5Judas lanzó las monedas de plata en el santuario y se fue. Huyó y se ahorcó.

6Los jefes de los sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: “Este es dinero de sangre, es contra la ley poner este dinero en la tesorería del Templo”.

7Entonces se pusieron de acuerdo para comprar el campo del alfarero para usarlo como el lugar donde sepultarían a los extranjeros.

8Por eso hasta hoy a ese campo se le llama el “Campo de Sangre”.

9Esto cumplió la profecía dicha por el profeta Jeremías: “Tomaron treinta monedas de plata — el ‘valor’ de aquel que fue comprado por el precio que le pusieron unos hijos de Israel—

10y las usaron para pagar el campo del alfarero, como el Señor me mandó a hacerlo”

11Jesús fue llevado delante de Pilato el gobernador, quien le preguntó: “¿Eres tu el Rey de los Judíos?”

12Pero cuando el jefe de los sacerdotes y los ancianos presentaron cargos contra él, Jesús no respondió.

13“¿No escuchas todos los cargos que ellos están presentando contra ti?” le preguntó Pilato.

14Pero Jesús no dijo nada, ni una sola palabra. Esto sorprendió en gran manera al gobernador.

15Y era costumbre del gobernador, durante la fiesta, liberar delante de la multitud a cualquier prisionero que ellos quisieran.

16En esa época, estaba preso un hombre llamado Barrabás.

17Así que Pilato le preguntó a las multitudes que se habían reunido: “¿A quién quieren que libere: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Mesías?”

18(Él se había dado cuenta que ellos habían arrestado a Jesús por celos para juzgarlo).

19Mientras estaba sentado en la silla de juez, su esposa le envió un mensaje que decía: “No le hagas nada a este hombre inocente, porque he sufrido terriblemente en el día de hoy por un sueño que tuve sobre él”.

20Pero los jefes de los sacerdotes y los ancianos convencieron a las multitudes de pedir a Barrabás, y mandar a matar a Jesús.

21Cuando el gobernador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que les libere entonces?” ellos respondieron: “Barrabás”.

22“¿Entonces qué hare con Jesús, el Mesías?” les preguntó.

23“¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido él?” preguntó Pilato. Pero ellos gritaban aún más fuerte: “¡Crucifícalo!”

24Cuando Pilato vio que la causa estaba perdida, y que se estaba formando un motín, trajo agua y lavó sus manos frente a la multitud. “Soy inocente de la sangre de este hombre. ¡Su sangre estará sobre sus cabezas!”

25Todo el pueblo respondió: “¡Que su sangre sea sobre nuestras cabezas y las de nuestros hijos!”

26Entonces Pilato liberó a Barrabás, pero mandó a azotar a Jesús y a crucificarlo.

27Los soldados del gobernador llevaron a Jesús hasta el Pretorio y toda la tropa de soldados lo rodeaba.

28Entonces lo desnudaron y pusieron un manto de color escarlata sobre él.

29Hicieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, y le pusieron un palo en su mano derecha. Y se arrodillaban frente a él y se burlaban diciendo: “¡Salve, Rey de los judíos!”

30Luego lo escupieron, y tomando el palo que tenía, le golpeaban la cabeza con él.

31Cuando terminaron de burlarse de él, le quitaron el manto y volvieron a ponerle su ropa. Entonces se lo llevaron para crucificarlo.

32En el camino, se encontraron a un hombre llamado Simón, de Cirene, y lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.

33Cuando llegaron a Gólgota, que significa “Lugar de la Calavera”,

34le dieron vino mezclado con hiel. Pero después de probarlo, se negó a beberlo.

35Después de haberlo crucificado, lanzaron unos dados para dividir su ropa entre ellos.

36Entonces se sentaron y se quedaron allí vigilándolo.

37Colocaron una señal sobre su cabeza con el cargo que fue presentado contra él. Decía: “Este es Jesús, el Rey de los judíos”.

38Entonces crucificaron a dos criminales con él, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.

39Los que pasaban por ahí le gritaban insultos, sacudiendo sus cabezas,

40y decían: “¡Tú que prometiste destruir el Templo y reconstruirlo en tres días, por qué no te salvas a ti mismo! Si realmente eres el Hijo de Dios, entonces bájate de la cruz”.

41Los jefes de los sacerdotes se burlaban de él de la misma manera, igual que los maestros religiosos y los ancianos.

42“¡Salvó a otros pero no puede salvarse a sí mismo!” decían. “¡Si realmente él es el rey de Israel, que se baje de la cruz y le creeremos!

43Él cree en Dios con tanta seguridad, —pues entonces que Dios lo rescate si lo quiere, pues él decía ‘yo soy el Hijo de Dios’”.

44Y los criminales que estaban crucificados con él también lo insultaban de la misma manera.

45Desde el medio día hasta las tres de la tarde hubo tinieblas en todo el país.

46Aproximadamente a las tres de la tarde, Jesús gritó fuertemente diciendo: “Eli, Eli, lama sabachthani?” que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

47Cuando algunos de los que estaban allí lo escucharon, dijeron: “¡Está llamando a Elías!”

48E inmediatamente uno de ellos tomó una esponja, la sumergió en vinagre y se lo dio a beber a Jesús.

49Pero los otros decían: “Déjalo solo. Veamos si Elías viene y lo salva”.

50Jesus gritó otra vez a gran voz, y dio su último respiro.

51Justo en ese momento, el velo del Templo se rasgó de arriba a abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron,

52y las tumbas se abrieron. Muchos de los que habían vivido de manera justa y habían muerto, fueron levantados a la vida.

53Y después de la resurrección de Jesús, estos salieron de los cementerios y entraron a la ciudad santa donde muchos los vieron.

54Cuando el centurión y los que estaban con él vigilando a Jesús vieron el terremoto y lo que había ocurrido, se atemorizaron y dijeron: “¡Este era realmente el Hijo de Dios!”

55Muchas mujeres también miraban a la distancia, las que habían seguido a Jesús desde Galilea y lo habían apoyado.

56Entre estas estaba María Magdalena, María la madre de Jesús, María la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

57Cuando llegó la noche, un hombre rico llamado José, de Arimatea, (quien también era discípulo de Jesús),

58fue donde Pilato y pidió que le entregaran el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se le entregara.

59José tomó el cuerpo y lo envolvió en un paño nuevo de lino,

60y lo puso en su propia tumba que estaba nueva, hecha de roca sólida. Entonces rodó una gran piedra que estaba puesta a la entrada de la tumba, y se fue.

61María Magdalena y la otra mujer llamada María, estaban allí sentadas al otro lado de la tumba.

62Al día siguiente, después del día de la Preparación, los jefes de los sacerdotes fueron juntos a ver a Pilato.

63Y le dijeron: “Señor, recordamos que el impostor cuando estaba vivo dijo: ‘Después de tres días me levantaré de nuevo’.

64Da la orden para vigilar la tumba hasta el tercer día. Así sus discípulos no pueden llegar y robar el cuerpo y decir al pueblo que él se levantó de entre los muertos, y que la decepción al final llegue a ser peor que lo que era al principio”.

65“Les daré una guardia de soldados”, les dijo Pilato. “Ahora vayan y aseguren la tumba tanto como puedan”.

66Entonces ellos fueron y aseguraron la tumba, sellando la entrada con una piedra y colocando soldados como guardas de ella.

📖 Estudio del capítulo

Resumen

Jesús es llevado ante Pilato, quien lo entrega para ser crucificado después de que la multitud pide la liberación de Barrabás; Judas se ahorca de remordimiento, Jesús muere en la cruz en medio de burlas, y es sepultado por José de Arimatea en un sepulcro custodiado por soldados.

Explicación

Pilato, prefecto romano de Judea, tenía autoridad para aplicar la pena de muerte, algo que el Sanedrín judío no podía hacer por sí solo bajo el dominio romano, por eso Jesús tuvo que ser llevado ante él. La costumbre de liberar a un preso en la Pascua, aunque no está documentada fuera de los evangelios, era coherente con prácticas romanas de conceder favores para mantener la paz en provincias durante festividades religiosas importantes. Detalles como el velo del templo rasgándose por la mitad, de arriba hacia abajo, simbolizan el fin de la separación entre Dios y las personas que antes mantenía el acceso restringido al Lugar Santísimo. La muerte de Jesús se narra con sobriedad, sin sensacionalismo, pero con señales que los propios espectadores, incluyendo a un centurión romano, interpretaron como confirmación de que Él realmente era el Hijo de Dios.

Curiosidades

  • 'Gólgota', el lugar de la crucifixión, significa 'lugar de la calavera' en arameo, posiblemente por la forma de una colina cercana a las murallas de Jerusalén.
  • La práctica romana de la crucifixión estaba reservada generalmente a esclavos, rebeldes y no ciudadanos, y era considerada una de las formas más degradantes y dolorosas de ejecución en el mundo antiguo.

Explicación versículo por versículo

  1. Mateo 27:1El consejo formal reunido en la mañana le da una apariencia de legalidad a una decisión que, según el relato, ya había sido tomada durante la noche. Los judíos no tenían autoridad para ejecutar a nadie, por eso el siguiente paso es llevar a Jesús ante Pilato.
  2. Mateo 27:2La palabra que la Reina-Valera 1909 traduce como “presidente” designa al gobernador romano de la provincia de Judea, un cargo cercano a procurador o prefecto, representante directo de Roma con poder de vida y muerte sobre la región. Los líderes judíos entregan a Jesús a él porque, bajo la ocupación romana, el consejo judío no tenía autoridad para ejecutar a nadie por su cuenta.
  3. Mateo 27:3El arrepentimiento de Judas ocurre solo después de ver la condena ya decidida, lo que sugiere que tal vez no esperaba que la traición llevara realmente a la muerte de Jesús.
  4. Mateo 27:4La respuesta fría de los sacerdotes, “¿Qué se nos da á nosotros? Viéraslo tú”, muestra que usaron a Judas solo como instrumento, sin ningún interés real en su bienestar ni en su conciencia después.
  5. Mateo 27:5Devolver el dinero dentro del templo era un gesto de rechazo total hacia lo que había ganado. El suicidio de Judas es el único registrado en el Nuevo Testamento entre los discípulos cercanos de Jesús.
  6. Mateo 27:6La duda de los sacerdotes para poner el “precio de sangre” en el tesoro del templo muestra una preocupación por la pureza ritual que contrasta con su disposición a pagar por una traición que llevaría a la muerte de un inocente.
  7. Mateo 27:7Comprar un campo de alfarero, probablemente tierra ya agotada por la extracción de arcilla y sin valor agrícola, era una forma práctica y barata de usar el dinero sin devolverlo técnicamente al tesoro sagrado.
  8. Mateo 27:8“Hasta el día de hoy” indica que el nombre del campo ya era conocido y usado por los primeros lectores del evangelio, décadas después del propio hecho.
  9. Mateo 27:9La cita combinada de Jeremías y Zacarías sobre las treinta piezas de plata es atribuida solo a Jeremías por Mateo, una práctica común en la época de citar por el profeta más conocido, aun cuando el texto proviniera de más de una fuente.
  10. Mateo 27:10Cierra la cita profética aplicando directamente la compra del campo a la misma suma de dinero entregada a Judas. Mateo ve en ese detalle aparentemente pequeño el cumplimiento de una profecía antigua.
  11. Mateo 27:11“Rey de los judíos” era la acusación política que le interesaba a Pilato, distinta de la acusación religiosa de blasfemia que había motivado el juicio ante Caifás. Solo una amenaza al poder de Roma justificaría la pena de muerte bajo autoridad romana.
  12. Mateo 27:12El silencio de Jesús ante las acusaciones formales repite la misma actitud ya vista en el juicio religioso, y cumple una imagen profética de Isaías 53 sobre un siervo que no abre la boca ante la injusticia.
  13. Mateo 27:13Pilato intenta provocar una respuesta de defensa, tal vez esperando algún argumento que le permitiera absolverlo más fácilmente ante la presión de los acusadores.
  14. Mateo 27:14El asombro de Pilato ante el silencio de Jesús sugiere que no estaba acostumbrado a ese tipo de comportamiento en los acusados, que normalmente se defendían activamente frente a cargos capaces de llevar a la muerte.
  15. Mateo 27:15No hay registro fuera de los evangelios de esta costumbre específica de liberar a un preso en la Pascua, aunque prácticas parecidas de amnistía en fechas festivas existían en otras partes del imperio romano. Esta costumbre le da a Pilato una salida aparente para liberar a Jesús sin parecer ceder ante la multitud, salida que termina sin funcionar.
  16. Mateo 27:16Barrabás es descrito en otros evangelios como un insurgente implicado en un motín y en un homicidio contra el gobierno romano. La elección entre él y Jesús presenta un contraste directo entre un revolucionario violento y alguien acusado, pero sin delito comprobado.
  17. Mateo 27:17Ofrecer la elección entre Barrabás y Jesús pudo haber sido un intento de Pilato de liberar a Jesús mediante la tradición de la amnistía, esperando que la multitud prefiriera a alguien sin crímenes violentos comprobados.
  18. Mateo 27:18Pilato ya reconoce que la acusación contra Jesús venía de la envidia de los líderes religiosos, no de un delito real, un detalle que expone la injusticia del proceso incluso antes del veredicto final.
  19. Mateo 27:19El mensaje de la esposa de Pilato, basado en un sueño perturbador, es un detalle único registrado solo por Mateo: otra voz que advierte sobre la inocencia de Jesús, esta vez desde dentro de la propia residencia del gobernador.
  20. Mateo 27:20Los líderes religiosos trabajan activamente para influir en la multitud y que pida a Barrabás, lo que muestra que la decisión popular no fue espontánea, sino resultado de una manipulación deliberada.
  21. Mateo 27:21Pilato repite la pregunta, dándole a la multitud la oportunidad de elegir, pero la presión ya ejercida por los líderes religiosos vuelve el resultado prácticamente decidido de antemano.
  22. Mateo 27:22La pregunta de Pilato sobre qué hacer con Jesús recibe una respuesta unánime e inmediata pidiendo la crucifixión. La decisión de la multitud ya parece consolidada, sin espacio para otra alternativa.
  23. Mateo 27:23La pregunta de Pilato sobre qué delito había cometido Jesús no recibe respuesta directa. La multitud simplemente intensifica el pedido de crucifixión, sin justificar la acusación con hechos concretos.
  24. Mateo 27:24Lavarse las manos era un gesto simbólico de origen judío, asociado con la inocencia frente a sangre derramada injustamente. Pilato usa ese gesto para intentar trasladar la responsabilidad de la decisión a la multitud.
  25. Mateo 27:25La respuesta del pueblo, “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos”, aceptando la responsabilidad sobre sí mismos y sobre sus propios hijos, ha sido usada históricamente de forma trágica para justificar la persecución antisemita, una lectura que ignora el contexto de una multitud específica y no de todo el pueblo judío de todas las épocas.
  26. Mateo 27:26El azote romano se hacía con un látigo de tiras de cuero con pedazos de hueso o metal atados en la punta, usado antes de la crucifixión para debilitar al condenado. Muchas personas morían solo con ese castigo. Era un procedimiento estándar del proceso romano: casi nadie llegaba a la cruz sin pasar antes por él.
  27. Mateo 27:27“Cohorte” era una unidad militar romana de varios cientos de soldados. Reunir a ese número entero en torno a Jesús muestra el tipo de espectáculo público y organizado en que se convertiría la burla siguiente.
  28. Mateo 27:28El manto de escarlata, probablemente una capa militar roja usada por los soldados romanos, imita de forma burlona las vestiduras reales que un verdadero rey usaría.
  29. Mateo 27:29La corona de espinas y la caña como cetro completan la burla de la realeza de Jesús, “¡Salve, Rey de los Judíos!”, transformando los propios símbolos de honor real en instrumentos de humillación y dolor físico.
  30. Mateo 27:30Golpearlo en la cabeza con la misma caña que había sido puesta como cetro fingido intensifica la crueldad de la burla, uniendo la humillación simbólica con el dolor físico real.
  31. Mateo 27:31Vestir a Jesús otra vez con su propia ropa, después de toda la burla, prepara la escena para la crucifixión pública, donde sería reconocido por su apariencia normal, no por el disfraz usado durante la tortura.
  32. Mateo 27:32Los soldados romanos tenían el derecho legal de obligar a cualquier persona a cargar un peso por ellos. Fue ese mismo derecho el que obligó a Simón, que probablemente solo pasaba por el camino, a cargar la cruz de Jesús. El condenado normalmente cargaba su propia cruz hasta el lugar de la ejecución, y Jesús, después del azote, ya no tenía fuerzas para hacerlo.
  33. Mateo 27:33Gólgota, cuyo nombre la Reina-Valera traduce como “el lugar de la calavera”, quedaba probablemente fuera de los muros de Jerusalén, junto a un camino transitado. Los lugares de crucifixión se elegían a propósito en sitios visibles, para servir de advertencia pública.
  34. Mateo 27:34Esa bebida amarga funcionaba como una especie de sedante rudimentario, ofrecido por misericordia para aliviar el dolor de quien iba a ser crucificado. Otros relatos del mismo episodio describen algo parecido, con vino mezclado con mirra. Jesús la prueba y la rechaza, como si eligiera enfrentar el sufrimiento plenamente consciente, en lugar de adormecido.
  35. Mateo 27:35Repartir la ropa por sorteo era una costumbre común entre los soldados romanos, que tenían derecho a los objetos personales de quienes ejecutaban. El detalle cumple una cita directa del Salmo 22.
  36. Mateo 27:36Los soldados permanecen vigilando durante la crucifixión, una práctica estándar para garantizar que nadie intentara rescatar al condenado antes de confirmar su muerte.
  37. Mateo 27:37La inscripción sobre su cabeza, “ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS”, con la acusación formal, era una práctica romana común en las ejecuciones: servía tanto de advertencia pública como de justificación legal exhibida abiertamente para quien pasara.
  38. Mateo 27:38Crucificar a Jesús entre dos criminales comunes, uno a cada lado, puede evocar otra cita profética de Isaías sobre el siervo sufriente contado entre los transgresores.
  39. Mateo 27:39“Meneando sus cabezas” era un gesto de burla y desprecio, usado también en salmos del Antiguo Testamento para describir la mofa contra alguien que sufre.
  40. Mateo 27:40La burla repite la acusación distorsionada sobre destruir el templo, ya escuchada en el juicio. Los que pasan desafían a Jesús a probar Su propia identidad divina bajando de la cruz, algo que Él decide no hacer.
  41. Mateo 27:41Los mismos grupos que ya habían conspirado para arrestar y condenar a Jesús —sacerdotes, escribas, ancianos, y ahora también fariseos— se unen en la burla pública, lo que muestra la extensión de la hostilidad contra Él.
  42. Mateo 27:42La lógica de la burla es cruelmente simple: prometen creer si baja de la cruz, pero la propia misión de Jesús, según el evangelio, dependía justamente de que Él no bajara y completara el sacrificio.
  43. Mateo 27:43La burla cita casi directamente el Salmo 22, un salmo que el propio Jesús citará dentro de poco en la cruz. Los burladores, sin darse cuenta, usan el mismo lenguaje profético que describe el sufrimiento que están presenciando.
  44. Mateo 27:44Incluso los dos criminales crucificados junto a Jesús se suman a la burla general, según Mateo. El relato de Lucas cuenta que uno de ellos cambia de actitud más tarde, pero Mateo se centra en el desprecio unánime de ese momento.
  45. Mateo 27:45Tinieblas al mediodía, durante tres horas, se describen sin explicación científica en el texto. Muchos lectores de la época verían en esto una señal sobrenatural asociada al juicio divino, que evoca imágenes proféticas de oscuridad en días de juicio.
  46. Mateo 27:46Jesús está citando, en arameo, la primera línea del Salmo 22: “Eli, Eli, ¿lama sabachtani?”, esto es, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, un salmo que comienza con este grito de abandono pero termina en confianza, algo que cualquier judío que lo oyera reconocería de memoria. Citar la primera frase de un salmo conocido muchas veces remitía al salmo entero, aunque los estudiosos no coinciden en cuánto cambia esto el sentido del grito de Jesús en la cruz.
  47. Mateo 27:47La confusión de algunos espectadores, que oyen “Eli” y piensan en “Elías”, muestra cómo la cita en arameo del Salmo 22 podía sonar fonéticamente parecida al nombre del profeta para quien no prestara atención total.
  48. Mateo 27:48Ofrecer vinagre en una esponja, alzada en una caña hasta la boca de Jesús, pudo haber sido tanto un gesto de burla continuada como un intento de alivio momentáneo. El texto no aclara la intención exacta.
  49. Mateo 27:49La expectativa irónica de que Elías viniera a rescatar a Jesús refleja una creencia popular sobre la intervención del profeta en momentos de crisis, una esperanza que, según el relato, no se cumple de esa manera.
  50. Mateo 27:50“Dio el espíritu” describe la muerte de Jesús como un acto final, no solo un colapso pasivo. La expresión sugiere una entrega deliberada, coherente con afirmaciones en otras partes de los evangelios sobre que Él entregaba Su propia vida por voluntad propia.
  51. Mateo 27:51Ese velo enorme y pesado separaba el espacio más interno del templo, donde solo entraba el sumo sacerdote, y solo una vez al año. Rasgarlo a propósito habría sido físicamente difícil incluso para un grupo de hombres fuertes. El detalle de que se rasgó de arriba hacia abajo, y no al revés, es lo que los lectores de la época notarían: un rasgón así no parecía obra humana.
  52. Mateo 27:52La apertura de los sepulcros y la resurrección de “muchos cuerpos de santos” es un detalle registrado solo por Mateo entre los cuatro evangelios, sin más información sobre quiénes eran esas personas ni qué pasó con ellas después.
  53. Mateo 27:53Estos resucitados solo entran en la ciudad después de la propia resurrección de Jesús, no inmediatamente tras Su muerte, un detalle que conecta esta señal extraordinaria directamente con el acontecimiento central de la Pascua cristiana, y no con la crucifixión aislada.
  54. Mateo 27:54La declaración del centurión romano, un soldado pagano y no judío, reconociendo a Jesús como “Hijo de Dios”, cierra la escena de la crucifixión con una confesión que viene de una fuente totalmente inesperada.
  55. Mateo 27:55Las mujeres que seguían a Jesús desde Galilea, observando de lejos, contrastan con la huida general de los discípulos varones. Ellas permanecen como testigos presentes hasta el final, y seguirán siendo testigos centrales en el capítulo siguiente.
  56. Mateo 27:56María Magdalena aparece por primera vez explícitamente nombrada en el evangelio de Mateo en esta lista. Ella será la primera testigo del sepulcro vacío en el capítulo siguiente.
  57. Mateo 27:57José de Arimatea, descrito como rico y discípulo de Jesús, probablemente era miembro del mismo consejo religioso que había condenado a Jesús, según otros evangelios, un detalle que muestra un apoyo inesperado desde dentro de la propia élite religiosa.
  58. Mateo 27:58Pedirle el cuerpo directamente a Pilato exigía valentía, ya que asociarse públicamente con un condenado por sedición podía traerle riesgo político a José, pero el pedido se concede sin grandes obstáculos.
  59. Mateo 27:59Envolver el cuerpo en una sábana fina y limpia era parte de la costumbre judía de preparación para la sepultura, normalmente seguida de más tiempo y cuidado del que fue posible en este caso, por la cercanía del sábado.
  60. Mateo 27:60Un sepulcro nuevo, aún sin usar y tallado en la roca, era un tipo de tumba reservada a familias con recursos. José ofrece su propio espacio de sepultura, planeado para sí mismo, para Jesús.
  61. Mateo 27:61Las dos Marías permanecen vigilando el sepulcro incluso después de la sepultura, marcando exactamente el lugar, un detalle que se conecta directamente con su regreso al mismo sitio al inicio del capítulo 28.
  62. Mateo 27:62“Después de la preparación” ya sería el sábado. Que los líderes religiosos fueran a ver a Pilato ese día muestra la urgencia que sentían por asegurar el sepulcro, a pesar de ser un día normalmente reservado para el descanso.
  63. Mateo 27:63Los líderes religiosos demuestran conocer bien las propias palabras de Jesús sobre resucitar en tres días, incluso mientras lo llaman “engañador”, una preocupación que sugiere que tomaban en serio, al menos como riesgo práctico, la posibilidad de un malentendido público.
  64. Mateo 27:64El temor a “un postrer error peor que el primero” revela que los líderes religiosos temían más la afirmación de una resurrección, aunque fuera falsa, que la propia crucifixión, un detalle que prepara directamente la acusación de fraude que circulará en el capítulo siguiente.
  65. Mateo 27:65“Asegurar el sepulcro” significaba tender una cuerda sobre la roca que cerraba la tumba y fijarla en los dos extremos con cera o arcilla sellada. Quien rompiera el sello estaría desafiando abiertamente la autoridad romana. La guardia era un grupo de soldados puestos allí justamente para impedir la acusación que temían los sacerdotes: que los discípulos vinieran a robar el cuerpo de noche.
  66. Mateo 27:66Sellar la piedra y apostar una guardia formal representaba toda la autoridad romana empeñada en garantizar que el sepulcro permaneciera intacto, lo que hace aún más notable, en el capítulo siguiente, que esas precauciones no impidieran lo que ocurrió.

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