1Converte-te, ó Israel, ao Senhor teu Deus; porque pelos teus peccados tens caido.
2Tomae comvosco palavras, e convertei-vos ao Senhor: dizei-lhe: Tira toda a iniquidade, e recebe o bem; e pagaremos os bezerros dos nossos labios.
3Não nos salvará a Assyria, não iremos montados em cavallos, e á obra das nossas mãos não diremos mais: Tu és o nosso Deus; porque por ti o orphão alcançará misericordia.
4Eu sararei a sua perversão, eu voluntariamente os amarei; porque a minha ira se apartou d'elles.
5Eu serei a Israel como orvalho, elle florescerá como o lirio, e espalhará as suas raizes como o Libano.
6Estender-se-hão as suas vergonteas, e a sua gloria será como a da oliveira, e cheirará como o Libano.
7Voltarão os que se assentarem debaixo da sua sombra; serão vivificados como o trigo, e florescerão como a vide; a sua memoria será como o vinho do Libano.
8Ephraim então dirá: Que mais tenho eu com os idolos? eu o tenho ouvido, e olharei para elle: ser-lhe-hei como a faia verde: de mim é achado o teu fructo.
9Quem é sabio, para que entenda estas coisas; quem é prudente, para que as saiba? porque os caminhos do Senhor são rectos, e os justos andarão n'elles, mas os transgressores cairão n'elles.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
El libro termina con una invitación directa al arrepentimiento genuino y una hermosa promesa de que Dios sanará la apostasía de Israel, haciéndolo florecer de nuevo como el lirio y el cedro del Líbano.
Explicación
Después de trece capítulos de acusación y advertencia, Oseas cierra con una esperanza concreta: un modelo de oración de arrepentimiento ("quita toda iniquidad, y acepta el bien") y la respuesta amorosa de Dios, que promete sanar, amar voluntariamente y hacer florecer al pueblo como un jardín. Las imágenes del lirio, el olivo y el vino del Líbano remiten a la fertilidad y belleza que la idolatría nunca podría entregar realmente. El versículo final resume todo el mensaje del libro: los caminos del Señor son rectos, y le corresponde a cada uno elegir andar por ellos o tropezar. La aplicación de hoy: el arrepentimiento sincero siempre encuentra la puerta abierta de la gracia de Dios, sin importar el tamaño de la caída anterior.
Curiosidades
- El Líbano era famoso en la Antigüedad por sus cedros gigantescos y por su vino de alta calidad, convirtiéndose en un símbolo bíblico recurrente de grandeza, belleza y prosperidad bendecida.
- La pregunta final del libro, "¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa?", funciona como una invitación directa al lector de cualquier época a reflexionar personalmente sobre las lecciones del libro, y no simplemente a leerlas como historia antigua.