1Entonces miré otra vez y vi a un hombre con una línea de medida en su mano.
2“¿A dónde vas?” le pregunté.
3El ángel con el que yo hablaba vino Adelante y otro ángel vino a su encuentro
4y le dijo: “Corre, y dije al joven que Jerusalén tendrán tantos habitantes y animales que será demasiado grande para tener muros”.
5El Señor declara: Yo mismo será un muro de fuego alrededor de la ciudad, y seré la gloria dentro de ella.
6¡Corre! ¡Corre! Escapa de la tierra del norte, dice el Señor, porque yo te he dispersado a los cuatro vientos del cielo.
7¡Corre, pueblo de Sión! Todos ustedes que viven en Babilonia deben escapar.
8Porque esto es lo que dice el Señor Todopoderoso: Después, el glorioso Señor me envió contra las naciones que te sitiaron. Porque los que te tocan, es como si tocaran la luz de sus ojos.
9Yo levantaré mi mano contra ellos y sus antiguos esclavos los squearán. Entonces sabrán que el Señor Todopoderoso me ha enviado.
10Canta y celebra, pueblo de Sión, porque yo vengo a vivir contigo, declara el Señor.
11Ese día, muchas naciones creerán en el Señor, y serán mi pueblo. Yo viviré en medio de ustedes, y ustedes sabrán que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ustedes.
12El pueblo de Judá será el pueblo especial del Señor en la tierra santa, y una vez más elegirá a Israel como su ciudad especial.
13Callen ante el Señor, todos ustedes, porque él se ha levantado del lugar santo donde habita.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Zacarías ve a un hombre midiendo Jerusalén, pero se le informa que la ciudad crecerá tanto que no podrá tener murallas normales — Dios mismo será un "muro de fuego" alrededor de ella, y muchas naciones se unirán al Señor.
Explicación
La acción de medir la ciudad normalmente indicaría un plan de reconstrucción con límites físicos definidos, pero la respuesta divina sorprende: Jerusalén crecería tanto, con tanta gente y animales, que las murallas convencionales serían inadecuadas — en su lugar, la propia protección de Dios, descrita como "muro de fuego", sería su seguridad. La expresión "el que os toca, toca á la niña de su ojo" revela el cuidado extremadamente personal y sensible de Dios por Su pueblo, comparable a la parte más protegida y sensible del cuerpo humano. La promesa de que "muchas gentes" se unirán a Jehová en aquel día amplía el alcance de la bendición prometida, más allá de Judá, para incluir a pueblos gentiles. La aplicación hoy: la verdadera seguridad del pueblo de Dios no depende de estructuras o defensas humanas, sino de la protección divina directa.
Curiosidades
- "La niña del ojo" es una expresión hebrea antigua que se refiere a la pupila, la parte más vulnerable y vital del ojo — protegida instintivamente por reflejos automáticos, lo que hace especialmente vívida la comparación con el cuidado de Dios.
- La promesa de naciones gentiles uniéndose al pueblo de Dios (v.11) anticipa temas que se volverían centrales en el Nuevo Testamento sobre la inclusión de los gentiles en la alianza, a través de la venida de Cristo.