Día 7 — Sanidad para el Corazón
La noche no es para siempre
“Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría.”
Salmos 30:5
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Cuando el dolor es grande, parece eterno. La noche del sufrimiento no tiene reloj — cada hora cuesta, y empezamos a creer que siempre será así. Pero la Palabra hace una promesa que vale la pena aferrar hoy con fuerza: el llanto puede durar una noche. Una. Por más larga que sea, no es para siempre. Dios no prometió una vida sin noches; prometió que ninguna noche dura eternamente para quien es de Él. La mañana llega. Tal vez no mañana mismo, tal vez no tan rápido como quisieras — pero llega. Y llega trayendo alegría, poco a poco, como la luz que entra por la rendija antes de que el sol salga por completo. Si hoy todavía es de noche para ti, no dejes de esperar la mañana. Quien hizo la promesa es fiel. Tu madrugada tiene final.
Oración
Señor, si hoy todavía es de noche, sostenme hasta que llegue la mañana. Creo en tu promesa: la alegría viene. Ayúdame a esperar con esperanza. Amén.