Día 6 — Sanidad para el Corazón

Cuando faltan las palabras

“Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.”

Romanos 8:26

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Hay dolores tan profundos que ni siquiera podemos orar bien. Te arrodillas, abres la boca y no sale nada — solo un nudo, un suspiro, un silencio. Tal vez pienses que, sin palabras, Dios no te escucha. Es todo lo contrario. Cuando no sabes qué decir, el mismo Espíritu de Dios ora por ti, traduciendo ante el Padre lo que tu corazón no logra poner en palabras. Tu suspiro es escuchado. Tu gemido es comprendido. Tus lágrimas, incluso calladas, llegan al cielo como oración. No necesitas palabras bonitas ni frases correctas para hablar con Dios. Hoy, si todo lo que tienes es un “Señor...” atascado en la garganta, es suficiente. Él entiende el resto. Donde faltan tus palabras, sobra su cuidado.

Oración

Espíritu Santo, cuando no sepa qué decir, ora por mí. Recibe mi silencio y mis gemidos como oración. Confío en que Tú me entiendes. Amén.

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