Día 78 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Respirar hondo con Dios
“Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz.”
Salmos 29:11
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¿Te das cuenta de cómo la ansiedad cambia hasta la respiración? Cuando estamos ansiosas, respiramos superficial, rápido, desde el pecho. El cuerpo se pone tenso. Parece que no hay suficiente aire.
Y Dios ofrece fuerza y paz: las dos cosas que la ansiedad roba. Fuerza para continuar. Paz para no entrar en pánico. Las dos vienen de Él, no de circunstancias favorables.
"Su pueblo": tú estás incluida. No como consecuencia de merecerlo, sino porque le perteneces. La bendición es para Su pueblo, y tú eres parte de él.
A veces la sanidad empieza en lo físico: respirar despacio, notar el propio cuerpo, recordar que Dios está aquí, ahora, en este momento. No solo en el devocional de la mañana: aquí, a las tres de la tarde, en medio del estrés, en el supermercado, en el tráfico. Él está. Y Su presencia es fuerza.
Oración
Dios, dame fuerza hoy. Dame una paz que pueda sentir en el cuerpo, no solo en la cabeza. Recuerdo que soy Tuya, y Tú cuidas lo que es Tuyo. Amén.