Día 79 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Demasiado cuidado con lo que no controlas
“Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?”
San Mateo 6:27
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Jesús usó una imagen simple que revela una verdad profunda: la preocupación no cambia las cosas. Puedes preocuparte por horas por tu estatura y no crecer ni un centímetro. Puedes preocuparte por el clima y él no va a cambiar.
Esto no significa que no debas planear o atender tus responsabilidades. Significa que la preocupación como estado mental —esa rumiación que da vueltas sin ninguna acción posible— es inútil y desgastante.
Hay cosas que están en tu mano: orar, actuar en lo que depende de ti, confiar el resto. Y hay cosas que no están: lo que las personas piensan de ti, el resultado de los tratamientos, el comportamiento de los hijos adultos, el futuro del país.
Hoy, separa mentalmente las dos listas. ¿Qué está en mi mano? Hazlo. ¿Qué no está? Entrégalo. Y deja de volver a lo que ya entregaste.
Oración
Padre, ayúdame a reconocer lo que yo puedo hacer y lo que solo Tú puedes. Líbrame de la preocupación inútil que cansa sin servir de nada. Quiero confiar con inteligencia. Amén.