Día 19 — Sanidad para el Corazón

Saciar la sed del corazón

“Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré. COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.”

Salmos 42:1

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Hay un vacío que la comida no llena, que la distracción no calla, que la ocupación no resuelve. Ya intentaste tapar ese hueco de mil maneras y sigue ahí, latiendo. Es sed del alma — y el salmista, en lo más profundo de su tristeza, descubrió que solo Dios la sacia. Mira: él no estaba bien cuando escribió esto. Estaba abatido, con el alma “inquieta”. Y aun así, en lugar de correr hacia cualquier cosa que anestesiara el dolor, corrió hacia Dios. El ciervo cansado no brama por cualquier charco; busca la fuente. Tu corazón, hoy, tal vez esté buscando alivio en lugares que solo dejan más sed. Vuelve a la fuente. Solo Dios llena el vacío que Él mismo hizo a su medida. No hay nada de malo en sentir esa sed — es tu corazón señalando hacia casa.

Oración

Dios, mi alma tiene sed de Ti. Me cansé de buscar alivio donde no lo encuentro. Sacia mi corazón. Sé Tú mi fuente. Amén.

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