Día 24 — Paz en Lugar de Ansiedad
Confiar es un músculo
“Cántico gradual. LOS que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no deslizará: estará para siempre.”
Salmos 125:1
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Tal vez leas todo esto y pienses: "Sé que debería confiar en Dios, pero no logro sentir esa confianza." Respira — confiar no es un sentimiento que aparece ya listo; es un músculo que se fortalece con el uso. Nadie entrega el control de una vez y nunca más se vuelve a preocupar. Tú lo entregas hoy, mañana la preocupación regresa, y lo entregas de nuevo. Y de nuevo. Cada vez que eliges confiar a pesar del miedo, ese músculo se fortalece un poco más. El versículo de hoy compara a quien confía con un monte que no se tambalea. Pero el monte no nació firme de la noche a la mañana — se fue asentando con el tiempo. Tu firmeza también se construye: entrega tras entrega, oración tras oración, día tras día. No te exijas una confianza perfecta. Exígete solo el siguiente paso: confiar de nuevo hoy. Poco a poco, sin que te des cuenta, la paz que parecía imposible se va convirtiendo en tu suelo firme. Estás construyendo algo que no se tambalea. Continúa.
Oración
Señor, todavía estoy aprendiendo a confiar. Fortalece en mí ese músculo, un día a la vez, hasta que sea firme como el monte que no se tambalea. Amén.