Día 84 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Cuando el corazón se pone pesado por la noche
“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré á ti, y esperaré.”
Salmos 5:3
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Hay una belleza en el ritmo del salmista: de mañana, él se presenta. De mañana, hace sus peticiones. Y después, se queda esperando.
Esa espera activa es lo opuesto a la ansiedad. Ansioso(a), tú no esperas: anticipas lo peor, imaginas catástrofes, intentas resolver lo que todavía no sucedió. Esperando en Dios, colocas la petición en Su mano y confías en que Él responderá en el momento justo.
La noche anterior pudo haber sido difícil. Los pensamientos pueden haberte robado el sueño. Pero la mañana es siempre una nueva oportunidad para retomar esa conversación con Dios.
No necesitas llegar perfecta a esa conversación. Llega honesta. "Señor, ayer fue difícil. Hoy quiero empezar diferente. Aquí estoy." Y después, quédate. Espera. No con ansiedad, sino con la expectativa de quien sabe que el Padre escucha.
Oración
Señor, de mañana vengo hasta Ti. Recibe mi voz hoy, mis peticiones, mi corazón. Quiero aprender a esperar con fe, no con miedo. Amén.