1Esta carta trata sobre la Palabra de vida que existía desde el principio, que hemos escuchado, que hemos visto con nuestros propios ojos y le hemos contemplado, y que hemos tocado con nuestras manos.
2Esta Vida nos fue revelada. La vimos y damos testimonio de ella. Estamos hablándoles de Aquél que es la Vida Eterna, que estaba con el Padre, y que nos fue revelado.
3Los que hemos visto y oído eso mismo les contamos, para que también puedan participar de esta amistad junto a nosotros. Esta amistad con el Padre y su Hijo Jesucristo.
4Escribimos para decirles esto, a fin de que nuestra felicidad sea completa.
5Este es el mensaje que recibimos de él y que nosotros les declaramos a ustedes: Dios es luz, y no hay ningún vestigio de oscuridad en él.
6Si decimos ser sus amigos, y seguimos viviendo en oscuridad, estamos mintiendo, y no vivimos en la verdad.
7Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, entonces somos amigos unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado.
8Si decimos que no pecamos, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9Pero si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo lo malo que hay dentro de nosotros.
10Si decimos que no hemos pecado, estamos llamando a Dios mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
Juan testifica sobre Jesús, a quien él vio, oyó y tocó personalmente, anunciando que Dios es luz y en él no hay ninguna tiniebla. Enseña que confesar los pecados trae perdón y purificación por medio de Jesús.
Explicación
Juan, quien probablemente ya era un hombre muy anciano cuando escribió esta carta, comienza reforzando su experiencia personal y física con Jesús, probablemente para combatir una enseñanza que negaba la realidad humana y corpórea de Cristo. La afirmación de que 'Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas' establece un estándar moral y espiritual absoluto contra el cual medir la vida cristiana, sin término medio entre la luz y la oscuridad. La invitación a confesar los pecados, con la garantía de que Dios 'es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados', ofrece una esperanza práctica y continua para quien falla, sin negar la realidad del pecado ni caer en la desesperación. La aplicación de hoy es que la confesión sincera de los errores, en lugar de negarlos, es el camino para experimentar el perdón y la purificación de Dios.
Curiosidades
- El apóstol Juan es tradicionalmente identificado como el autor tanto del cuarto evangelio como de esta carta y del libro de Apocalipsis, siendo el único de los doce apóstoles originales que, según la tradición, no murió como mártir, viviendo hasta una edad avanzada en Éfeso.