1Porque eis que aquele dia vem ardendo como forno; todos os soberbos e todos os que praticam perversidade serão [como a] palha; e o dia que está por vir os queimará, diz o SENHOR dos exércitos, de maneira que não lhes deixará nem raiz nem ramo.
2Mas para vós, que temeis o meu nome, o Sol da justiça nascerá, trazendo cura em suas asas; e saireis, e saltareis de alegria como bezerros do curral.
3E pisareis os perversos, porque serão cinza debaixo das plantas dos vossos pés, no dia que eu preparo, diz o SENHOR dos exércitos.
4Lembrai-vos da lei de meu servo Moisés, que lhe mandei em Horebe estatutos e regras para todo Israel.
5Eis que eu vos envio o profeta Elias, antes que venha o grande e temível dia do SENHOR.
6Ele converterá o coração dos pais aos filhos, e o coração dos filhos aos pais; para que eu não venha e fira a terra com maldição.
📖 Estudio del capítulo
Resumen
El libro y todo el Antiguo Testamento terminan con una advertencia sobre "el día de Jehová grande y terrible", la promesa de que el "Sol de justicia" traerá sanidad a los que temen a Dios, y el anuncio de que el profeta Elías vendrá antes de ese día.
Explicación
Este capítulo final, aunque breve, cierra no solo el libro de Malaquías, sino todo el canon del Antiguo Testamento (en el orden tradicional cristiano), con un poderoso equilibrio entre juicio y esperanza: el día del Señor será como un horno ardiente para los soberbios y los que hacen maldad, pero traerá sanidad y alegría, comparada con becerros sueltos del establo, para los que temen el nombre de Dios. La promesa de que "Elías el profeta" vendría antes de ese gran día generó una expectativa judía intensa que persiste hasta hoy (incluida la tradición de reservar un lugar para Elías en la cena de Pascua judía); el Nuevo Testamento identifica esta profecía como cumplida en Juan el Bautista, quien vendría "en el espíritu y el poder de Elías" (Lucas 1:17). El último versículo del Antiguo Testamento habla de reconciliar el corazón de los padres con los hijos, para que la tierra no sea herida con maldición — un final que apunta a la restauración familiar y social como parte esencial de la preparación espiritual. La aplicación hoy: el cierre del Antiguo Testamento no es un punto final definitivo, sino una expectativa abierta que apunta directamente a lo que vendría después en la historia de la redención.
Curiosidades
- La expectativa judía por la venida literal del profeta Elías antes del Mesías es tan fuerte que, hasta hoy, familias judías ortodoxas reservan una silla vacía y una copa de vino para Elías durante el Séder de Pascua, esperando su llegada anunciada por este capítulo.
- Entre el final de Malaquías y el comienzo del ministerio de Juan el Bautista en el Nuevo Testamento pasaron cerca de 400 años sin ningún profeta reconocido en Israel — un período conocido tradicionalmente como los "años de silencio", lo que hace aún más significativo el cumplimiento de esta profecía final.