Día 8 — Mañanas con Dios
Antes de que amanezca
“Anticipéme al alba, y clamé: esperé en tu palabra.”
Salmos 119:147
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Antes del sol. Antes de que el día llegue con sus exigencias. El salmista estaba despierto antes del amanecer, clamando.
No necesitamos romantizar la madrugada. No todos somos personas de mañana. Algunos de nosotros necesitamos un café antes de formar una frase inteligible. Eso está bien.
Pero el corazón de este versículo no es sobre el horario — es sobre la prioridad. Antes de que el día llegue, antes de que la lista de tareas aparezca en la cabeza, antes de que el mundo empiece a hacer sus demandas: yo ya estaba con Dios.
Y después de clamar, el salmista esperó. "En tu palabra esperé." No salió corriendo a resolver. Se quedó. Esperó la respuesta de Dios.
A veces nuestro problema es que oramos e inmediatamente vamos a hacer algo. Como si no confiáramos en que Dios va a actuar si nosotros no ayudamos. Pero la oración verdadera tiene un lugar de espera. Un silencio donde Dios habla.
Clamó. Esperó. Es un buen ritmo para comenzar el día.
Oración
Dios, enséñame a clamar y a esperar. A hablar Contigo y a callar para escuchar. Que aprenda que Tu respuesta viene — y no necesito correr a buscarla solo(a). Amén.