Día 63 — Mañanas con Dios
Nunca Abandonada
“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida: como yo fuí con Moisés, seré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.”
Josué 1:5
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Hay una palabra que duele profundamente: abandonada. Tal vez la conozcas de cerca — alguien que se fue, una situación que te dio la espalda, una etapa en la que te sentiste invisible para el mundo entero. El dolor del abandono es real, y Dios no lo minimiza.
Pero Él hace una promesa tan firme que atraviesa generaciones: no te dejaré, ni te desampararé. Se lo dijo a Josué antes de una de las jornadas más grandes de la vida de aquel joven. Y te lo dice también a ti, aquí, esta mañana.
No es una promesa de que todo va a salir bien como tú quieres. Es una promesa de compañía. De presencia constante. De que en el momento en que estés más sola o solo, Él estará exactamente ahí — no afuera, mirando — sino dentro, sosteniendo.
Puedes ir a tu día con esto. No desamparada. No olvidada. Acompañada por Aquel que nunca ha fallado en cumplir Su palabra.
Oración
Dios, gracias por no desampararme. En los momentos en que me sienta sola o solo, recuérdame esta promesa. Tu presencia es mi seguridad. Amén.