Día 56 — Mañanas con Dios

Leer la Palabra por la Mañana

“El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios.”

Isaías 50:4

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Qué imagen tan conmovedora. Dios que despierta el oído — que abre la capacidad de escuchar antes de que comience el día. Como un maestro que llama al alumno y dice: "Presta atención. Voy a enseñarte algo."

Abrir la Biblia por la mañana es una de las prácticas más transformadoras que existen — sencilla en la forma, profunda en las consecuencias. No porque la letra en sí tenga magia, sino porque es en ella donde la voz de Dios se revela con claridad. Es donde Él habla de forma consistente, confiable, personal.

"Como discípula." Discípula es quien aprende. Quien se sienta y escucha antes de hablar. Quien abre el corazón antes de tener todas las respuestas. Esa postura cambia la lectura — deja de ser tarea y se convierte en conversación.

Hoy, abre la Palabra sin prisa. Puede ser un capítulo, puede ser un solo versículo — pero ábrela. Y pide que Dios despierte tu oído para escuchar lo que Él quiere decirte.

Oración

Señor, despierta mi oído esta mañana. Habla conmigo por medio de Tu Palabra. Que yo sea discípula — abierta, atenta, dispuesta a ser enseñada. Amén.

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