Día 48 — Mañanas con Dios
Enséñame Tus Caminos
“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día.”
Salmos 25:4-5
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David no pidió que Dios hiciera todo por él. Pidió que Dios le enseñara. Que le mostrara el camino para poder andar. Hay una diferencia hermosa en esta oración — no es un pedido de pasividad, es un pedido de aprendizaje.
Cada mañana es un día nuevo de aprendizaje con Dios. Las situaciones que van a surgir hoy, las personas que vas a encontrar, las decisiones que van a necesitar tomarse — cada una es una escuela. Y el Maestro está presente.
Pero aprender pide humildad. La disposición de decir: "No lo sé todo. Necesito ser enseñada." Esto va contra nuestra tendencia natural a pensar que ya sabemos, ya decidimos, ya lo tenemos mapeado.
Traer por la mañana ese corazón abierto — "enséñame" — es uno de los actos más sabios que puedes hacer. Porque quien quiere ser enseñada por Dios rara vez anda perdida por mucho tiempo.
Oración
Señor, enséñame hoy. Abre mi corazón para aprender de lo que venga — de las dificultades, de las personas, de Tu Palabra. Guíame en Tus sendas. Amén.