Día 31 — Mañanas con Dios
El Pan de Cada Día
“Danos hoy nuestro pan cotidiano.”
San Mateo 6:11
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Existe una belleza pequeña y poderosa en esta oración que Jesús enseñó. Él no dijo "danos el pan del mes entero" ni "asegura nuestra provisión del año". Dijo: de hoy. Un día a la vez. Como si Dios supiera — y lo sabe — que tú y yo tendemos a ahogarnos tratando de cargar lo que todavía no ha llegado.
Esta mañana, antes de que comience la corredera, detente un instante. El día que tienes por delante tiene sus propios desafíos, sí. Pero también tiene la provisión de Dios — exacta, suficiente, a tiempo. Él no llega tarde. Él no se olvida de ti a mitad de semana.
Pedir el pan de cada día es un acto de confianza. Es decir: "Padre, no estoy solo(a) en esto. Tú provees." Y Él provee — en el alimento de la mesa, en la palabra que llega en el momento justo, en la fuerza que aparece cuando más la necesitas.
Hoy, recibe el día como un regalo que ya vino envuelto con la provisión que necesitas. Ni más, ni menos — lo suficiente.
Oración
Padre, gracias por el pan de hoy — el que va a la mesa y el que sostiene mi alma. Enséñame a confiar en Ti un día a la vez, sin querer abarcar lo que todavía no está en mis manos. Tú eres fiel. Amén.