Día 11 — Mañanas con Dios
La primera hora
“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré á ti, y esperaré.”
Salmos 5:3
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Volvemos aquí. Porque esta imagen del salmista presentándose ante Dios por la mañana es tan humana, tan concreta, que necesita vivirse de nuevo.
Presentarse. Como quien llega a un encuentro. Como quien toca la puerta del amado y dice: "Aquí estoy."
No con una lista de peticiones en la mano. No con un informe de lo que pasó. Solo: "Aquí estoy."
¿Cuántas veces comienzas el día sin presentarte ante Dios? No por mala voluntad — sino porque la vida arrastra. Despiertas, y ya estás en modo automático: hijo, café, lonchera, salida.
La mañana se va y Dios se quedó esperando.
Hoy, aunque sea un minuto solo, preséntate. Di: "Señor, aquí estoy. ¿Recibes este día, esta vida, esta mañana?"
Después espera. El salmista esperaba después de presentarse. Esperaba la respuesta. Esperaba la dirección. No salía corriendo.
Preséntate. Espera. Deja que Dios te responda.
Oración
Dios, aquí estoy. No tengo mucho que ofrecer más allá de esta mañana y este corazón. Pero me estoy presentando — con todo lo que soy y todo lo que no logro ser. Recíbeme. Amén.