Día 46 — Sanidad para el Corazón

Fuiste hecho o hecha para florecer de nuevo

“Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”

Salmos 1:3

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En invierno, el árbol parece muerto. Sin hojas, sin flores, sin fruto — quien no conociera las estaciones juraría que se acabó. Pero el árbol no murió; está esperando. Las raíces siguen vivas, bebiendo del agua escondida, preparando en silencio la próxima primavera. Tal vez estés en un invierno así: por fuera, parece que nada va a volver a florecer en ti. Pero, plantada junto a la fuente que es Dios, tu vida no se acabó — se está rehaciendo por debajo, en la raíz, donde nadie ve. El fruto llega “a su tiempo”, no antes. No fuerces la primavera; solo sigue plantada cerca del Agua. Los inviernos del alma son reales, pero no son eternos. Fuiste hecha o hecho para dar fruto de nuevo, para tener hojas verdes de nuevo, para florecer de nuevo. Tu invierno está preparando una primavera que todavía no puedes imaginar.

Oración

Señor, siento que estoy en un invierno en el que nada florece. Mantén mis raíces firmes en Ti. Confío en que, en tu tiempo, voy a florecer de nuevo. Amén.

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