Día 41 — Sanidad para el Corazón
No desistas de hacer el bien
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.”
Gálatas 6:9
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El dolor puede endurecernos. Después de tanto sufrir, es tentador cerrar el corazón, dejar de importarnos, pensar que no vale la pena amar, ayudar o entregarse de nuevo — al fin y al cabo, fue entregándote como te lastimaste. Pero hoy la Palabra te hace un pedido cariñoso: no desistas de hacer el bien. No dejes que la herida te convierta en alguien que no eres. El mundo te lastimó, pero tú no tienes que devolverle dureza al mundo. Seguir siendo bondadosa después de haber sido herida no es ser ingenua — es ser valiente. Y hay una promesa: a su tiempo, cosecharás. El bien que siembras, aunque estés cansada o cansado, no se pierde; vuelve, en el momento justo. No permitas que lo que te hicieron apague la luz que hay en ti. El mejor antídoto contra un corazón amargado es un corazón que se niega a dejar de amar. Persiste. La cosecha viene.
Oración
Señor, no dejes que el dolor endurezca mi corazón. Dame fuerzas para seguir haciendo el bien, aunque esté cansado o cansada. Confío en que, en tu tiempo, voy a cosechar. Amén.