Día 4 — Sanidad para el Corazón
Él sana los corazones quebrantados
“El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.”
Salmos 147:3
🎧 Escucha esta reflexión
Cuando el cuerpo se lastima, lo cuidamos: lo limpiamos, lo curamos, le damos tiempo para cicatrizar. Pero al corazón lastimado solemos dejarlo sangrando por dentro, pensando que hay que resolverlo solo o sola. Hoy, escucha: Dios no cuida solo del mundo de afuera. Él cuida tu herida invisible, esa que nadie ve y que duele más que cualquier corte. La palabra del salmo es delicada: Él venda las heridas — como quien hace una curación con manos cuidadosas, sin prisa, sin lastimar más. El Dios que sostiene el universo se inclina sobre tu corazón herido con el cuidado de un padre ante la rodilla raspada de su hijo. No necesitas cicatrizar a fuerza de voluntad. Entrega la herida a Quien sabe cuidarla. Él es experto en reparar lo que se ha quebrado.
Oración
Señor, trae tu mano sobre la herida que nadie ve. Cuida lo que duele por dentro. Confío a Ti mi corazón quebrantado. Amén.