Día 39 — Sanidad para el Corazón
Encontrar a Dios en las pequeñas misericordias
“Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
Lamentaciones 3:22-23
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Cuando estamos esperando que todo el dolor pase de una vez, dejamos de notar las pequeñas misericordias que Dios va sembrando en el camino. Hoy, entrena una mirada nueva. La sanidad rara vez llega en un gran milagro de un momento a otro; suele llegar en pequeñeces: una noche en que dormiste mejor, un momento en que te reíste sin sentirte culpable, un café caliente, un abrazo inesperado, la luz del sol en la piel. Son misericordias “nuevas cada mañana” — pequeñas pruebas de que Dios te está cuidando incluso en los días difíciles. Notarlas no es fingir que todo está bien; es dejar de mirar solo lo que falta y empezar a ver lo que Dios ya está dando. El salmista descubrió esto en lo más hondo de la tristeza: lo que nos impide ser consumidos es la misericordia diaria de Dios. Hoy, antes de dormir, encuentra una sola. Estaba ahí.
Oración
Señor, abre mis ojos a las pequeñas misericordias que no percibo. Gracias por el cuidado escondido en los detalles. Renuévame cada mañana. Amén.