Día 17 — Sanidad para el Corazón

Permítete recibir consuelo

“Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.”

2 Corintios 1:3-4

🎧 Escucha esta reflexión

Hay personas tan acostumbradas a consolar a los demás que olvidaron cómo es ser consoladas. Eres el hombro de todos, la fuerte de la familia, la que sostiene la casa — y cuando eres tú quien necesita regazo, no sabes recibir. Hoy, deja que Dios te consuele. Él es llamado “el Dios de todo consuelo”: no de un poco, no a veces — de todo. No existe dolor tuyo demasiado grande para su consuelo. Recibir consuelo no es debilidad ni una carga para nadie; es permitir que el amor llegue hasta ti. Tal vez hoy necesites bajar la guardia, dejar de cuidar a todos por un instante y simplemente dejar que Dios te cuide a ti. Tú también mereces ser sostenida. El mismo Dios que presentas a los demás como consolador quiere ser, ahora, el tuyo.

Oración

Padre de las misericordias, hoy dejo de ser fuerte por todos y me dejo consolar por Ti. Abraza mi corazón cansado. Yo también necesito regazo. Amén.

📖 Leer 2 Corintios 1:3-4 en la Biblia →