Día 9 — Fuerza para Madres
Como un Padre con Sus Hijos
“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.”
Salmos 103:13
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Cuando tu hijo tropieza y cae, corres. No importa lo que estabas haciendo. No importa si estabas en medio de algo importante. El niño cayó, y ahí estás tú.
Eso es compasión. Y así es exactamente cómo Dios se mueve hacia ti.
Tú eres la hija que tropieza. La que cae. La que a veces va demasiado lejos y después no sabe cómo volver. Y Dios es el Padre que corre — no para reclamar, sino para acoger.
En la maternidad, la culpa es una compañera frecuente. La voz que dice que fallaste demasiado, que tu hijo va a sufrir por tus errores, que no estás a la altura. Esa voz no viene de Dios.
El Padre que se compadece te mira con misericordia. Él conoce tu polvo — sabe de dónde vienes, lo que cargas, lo que todavía estás aprendiendo. Y no te condena por ser humana.
Hoy, puedes levantarte. No porque fuiste perfecta — sino porque el Padre corre cuando caes.
Oración
Padre misericordioso, gracias por no abandonarme cuando fallo. Que Tu compasión sane la culpa que cargo, y me dé valor para recomenzar. Amén.