Día 80 — Fuerza para Madres

La Vid y los Hijos Alrededor

“Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.”

Salmos 128:3

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Qué imagen tan hermosa y sencilla: la mujer como vid, los hijos como olivos. Árboles que dan fruto, que tienen raíces, que crecen firmes. Y todo eso alrededor de la casa, de la mesa, de la familia.

La mesa es el centro de todo en este versículo. No el escenario, no el podio — la mesa. El lugar donde se sienta uno junto a otro, se conversa, se comparte comida y vida. Donde a veces aparecen los conflictos y donde también sucede el perdón.

Estás construyendo algo sagrado cuando insistes en reunir a tu familia. Cuando haces la comida juntos, cuando pides que todos apaguen el celular por un momento, cuando preguntas "¿cómo te fue hoy?" y esperas de verdad la respuesta. Esos momentos parecen pequeños. No lo son.

Cada comida compartida es una semilla de recuerdo. Y tus hijos van a crecer recordando que había una mesa — y que había una madre que los reunía alrededor de ella.

Oración

Señor, bendice nuestra mesa. Que sea lugar de encuentro, de sanidad y de amor. Que mi casa sea refugio para mis hijos. Amén.

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