Día 26 — Fuerza para Madres
Quieta Delante de Él
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.”
Salmos 46:10
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La maternidad es ruido. Ruido bueno, ruido difícil, ruido constante. Voces pidiendo, exigencias llegando, problemas necesitando solución. Y en medio de todo eso, Dios dice: detente.
Aquiétate. Reconoce.
No es huir de la realidad — es recalibrar. Cuando te detienes, aunque sea por pocos minutos, algo se ajusta. Recuerdas quién es Dios. Recuerdas que Él es quien resuelve lo que tú no puedes. Recuerdas que el mundo no depende de tu productividad para seguir girando.
La quietud es una forma de fe. Dice: confío lo suficiente para soltar. Para dejar de intentar controlarlo todo. Para dejar que Dios sea Dios mientras yo simplemente estoy quieta en Su presencia.
Esto puede sonar imposible en un día agitado. Pero puede ser un minuto. Puede ser el trayecto de vuelta de la escuela, en el auto, antes de entrar a casa. Puede ser la primera taza de café de la mañana, en silencio.
Busca ese momento. Transforma más que cualquier lista de tareas.
Oración
Señor, que aprenda a detenerme. Que el silencio delante de Ti no me asuste, sino que me restaure. Aquieto mi corazón ahora y reconozco: Tú eres Dios. Amén.