Día 1 — Fuerza para Madres
Fuiste Elegida
“He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.”
Salmos 127:3
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Antes de ser madre, ya eras amada. Antes de que cualquier hijo llegara, Dios ya sabía tu nombre, conocía tu corazón, y te eligió. No fue por accidente. No fue porque tuvieras todas las respuestas o porque nunca fueras a equivocarte. Fue por gracia — la misma gracia que sostiene cada amanecer que enfrentas con ojos cansados y el corazón lleno.
Ser madre no es el único motivo por el cual tú vales. Pero es un llamado extraordinario. Ese hijo que cuidas, que amas a veces sin entender cómo, es un regalo que viene directamente de la mano de Dios. No algo que conquistaste — algo que Él te confió.
Hoy, cuando la rutina apriete y el cansancio golpee, recuerda: no estás sola en esto. Quien te entregó ese regalo también promete caminar a tu lado mientras lo cuidas. Déjalo actuar. Tú puedes confiar.
Oración
Señor, gracias por elegirme para este llamado. Cuando me sienta demasiado pequeña, recuérdame que Tú eres suficientemente grande para las dos. Que cuide con amor y descanse en Tu gracia. Amén.