Día 40 — Devocional para el Matrimonio
El mismo corazón
“Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.”
1 Pedro 3:8-9
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Tú y tu cónyuge son diferentes. Diferentes formas de pensar, de sentir, de reaccionar. Y a veces esas diferencias se convierten en trincheras. Pero Pedro habla de algo hermoso: ser de un mismo sentir — no significa ser idénticos, sino compartir el mismo corazón hacia el otro. Compasión, misericordia, humildad. No son palabras románticas al estilo del cine. Son palabras de combate — de la batalla cotidiana de elegir al otro incluso cuando es difícil. Ser compasiva con tu cónyuge es intentar entender lo que está viviendo antes de juzgarlo. Ser misericordiosa es no usar sus errores como arma. Ser humilde es reconocer que tú también fallas. Cuando estos tres ingredientes entran en el matrimonio, algo cambia. Y Dios honra eso.
Oración
Señor, que yo tenga el mismo corazón que Tú tienes por mí — lleno de compasión y misericordia — cuando mire a mi cónyuge en los momentos difíciles. Que la humildad gobierne nuestra conversación. Amén.