Día 8 — Paz en Lugar de Ansiedad
La tormenta no significa abandono
“Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.”
Marcos 4:38-39
🎧 Escucha esta reflexión
Los discípulos estaban en medio del mar, la barca llenándose de agua, y Jesús dormía. ¿Conoces esa sensación? Tú en medio de la tormenta, la desesperación subiendo, y el cielo parece guardar silencio. "Señor, ¿no te importa que me esté hundiendo?" Mira dos cosas en esta historia. Primero: Jesús estaba en la barca todo el tiempo. No se había ido; estaba ahí, más cerca de lo que el pánico dejaba ver. Su silencio no era ausencia. Segundo: cuando los discípulos lo llamaron, Él no los reprendió por tener miedo — reprendió a la tormenta. Tu aflicción no molesta a Dios. Él no está enojado porque estés conmovida. La tormenta que atraviesas hoy no es prueba de que Dios te abandonó; muchas veces es justo en medio de ella que descubres que Él estaba en la barca todo el tiempo. Llámalo. Él escucha, y la misma voz que calmó el mar conoce el camino hasta tu corazón.
Oración
Señor, en medio de mi tormenta, recuérdame que Tú estás en la barca conmigo. Calma lo que ruge dentro de mí y trae tu paz. Amén.