Día 46 — Paz en Lugar de Ansiedad
Él hace que la langosta restituya
“Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros.”
Joel 2:25
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Tal vez parte de tu ansiedad venga de una cuenta dolorosa: el tiempo que sientes que la ansiedad ya te robó. Los años en que viviste con miedo, las ocasiones que perdiste por estar paralizada, los momentos buenos que pasaron mientras te preocupabas por lo que ni siquiera sucedió. Llega ese lamento: "perdí tanto tiempo." Para ese duelo específico, Dios tiene una promesa rara y hermosa: "os restituiré los años que comió la langosta." Él es capaz de redimir hasta el tiempo perdido — no adelantando el reloj, sino dándole a lo que parecía desperdiciado un nuevo sentido, haciendo que lo que aprendiste en el dolor se convierta en fruto, transformando tu historia de lucha en ayuda para otras personas. Nada de lo que atravesaste con Dios es un desperdicio total; Él recoge los pedazos y devuelve cosecha. No estás condenada a solo lamentar lo que el miedo se comió. Hoy, entrégale a Dios no solo el futuro, sino también el pasado que lloras. Pídele que restituya. El Dios que sana el mañana también redime el ayer.
Oración
Padre, te entrego el tiempo que la ansiedad me robó. No puedo volver atrás, pero Tú puedes restituir. Haz brotar fruto hasta de aquello que parecía perdido. Amén.