Día 32 — Paz en Lugar de Ansiedad
Cuenta las bendiciones, no los problemas
“Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
Salmos 103:2
🎧 Escucha esta reflexión
La ansiedad tiene una memoria selectiva y cruel: guarda cada cosa que salió mal y borra cada vez que Dios te socorrió. Por eso el salmista necesita darle una orden a su propia alma: "no olvides ninguno de sus beneficios." Olvidar es fácil; recordar exige elección. Piensa por un momento en cuántas veces creíste que no ibas a poder — y pudiste. Cuántas cuentas que parecían imposibles terminaron pagándose. Cuántas noches de pavor amanecieron en alivio. Cuántas oraciones ni siquiera notaste que fueron respondidas, porque ya estabas preocupada por la siguiente cosa. Dios tiene un historial de fidelidad en tu vida; la ansiedad solo te impide consultarlo. Hoy, haz un ejercicio de memoria que también es un ejercicio de fe: haz una lista de tres cosas — por pequeñas que sean — por las que puedes agradecer hoy, y tres veces en que Dios ya te socorrió en el pasado. Recordar lo que Él ya ha hecho es el mejor remedio para el miedo a lo que aún viene. Un Dios tan fiel ayer no te va a abandonar mañana.
Oración
Padre, perdóname por recordar tanto los problemas y olvidar tus cuidados. Hoy bendigo tu nombre y recuerdo tus beneficios. Tú siempre has sido fiel. Amén.